podrán
podrán cortar todas las flores;
siempre habrá un hombre semilla.
martes, abril 29, 2008
TRATADO INICIAL DEL CIELO O LA ENORME SERIEDAD DE UN GRAN JARDÍN DE INFANCIA, V.
la cenicienta volvió a ser ceniza
pero Eulalia a los doce años
comenzó a disputar sobre las cosas de su Padre...
(y es que a los niños por jugar nunca le amedrentaron las piedras ni las piteras ni los hierros ni los...).
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lunes, abril 28, 2008
DE LA ESCRITURA AL SARCÓFAGO... O AL CIELO... TRATADO INICIAL DEL CIELO O LA ENORME SERIEDAD DE UN GRAN JARDÍN DE INFANCIA, IV.

Bueno, pues no es el título de una novela gótica -¡qué extraño que el Arte verdadero de la verdadera Luz verdadera se defina ahora gráficamente por lo oscuro y por lo siniestro¡-.
Se trata del título de un parágrafo del libro Historias de las Palabras, Etimologías Europeas de Louis-Jean Calvet.
¿Cómo trazó el hombre sus primeras grafías? Probablemente, con ayuda de un instrumento cortante, una punta de sílex o una hoja, porque en el origen de la noción de escribir hallamos una raíz, *ker-*sker, que expresa la idea de cortar, y que encontramos también en sánscrito con la forma krnat, "herir", y krth, "cuchillo".
Pero esta raíz evoluciona hacia un gran número de formas y de sentidos, que aquí sólo veremos en parte.
La noción de "cortar" se encuentra a la vez en las lenguas románicas y en las germánicas: corto en español e italiano, court en francés, curto en portugués, short en inglés, kurz en alemán.
[...]
Pero esta idea de "cortar" se aplicó muy pronto a los que se podía separar en trocitos, en jirones: el cuero y la corteza[...] pero también la coraza, que al principio se hacía de cuero [...] y, por último, el corcho(ing. cork, al. Kork).
Entre los pedazos de cuero y los de carne, la única diferencia es una cuchillada más profunda, y encontramos esta raíz en gran número de palabras.
pp. 89 y 90.
Cotéjese con el fragmento de
EL MARTIRIO DE SANTA EULALIA Y
rev. Eulalia, Mérida, 2005.
SANTA EULALIA Y SU DIVINA PROPORCIÓN O SANTA EULALIA COMO VÍCTIMA DE UN SACRIFICIO PAGANO.
En mi libro “Santa Eulalia de Mérida, la grandeza de lo pequeño”,[1] basándome en las proporciones existentes entre los valores cristianos de la virginidad -60- y el martirio -100-, confeccioné una Tabla a través de la cual establecía el Canon propio de
También los paganos tuvieron su propia Tabla de Belleza;[6] fue ésta la famosa Línea Dividida de Platón.[7]
Pues bien esta Línea Dividida, en palabras de José Ferrater Mora, era literalmente “la línea media que se traza sobre la tabla en la cual se colocan las víctimas propiciatorias”.
Su nombre en griego era el de gramma díja es decir letra hendida, denominación muy apropiada para quienes Eusebio de Cesárea consideraba mártires del Verbo divino[8] y sobre los que el hierro o el látigo escribía el nombre de Jesús[9] separando sus carnes y la sangre y el alma de sus huesos.[10]
[1] p.69.
[2] He aquí la fórmula completa: AC/BC=BC/AB=160/100=100/60=1´6 ≈ 1´666
[3] Mateo 19, 29
[4] “El martirio -escribe Hamman- ha sido considerado siempre como el sacramento de la plenitud y de la culminación. Es el desarrollo total y supremo de la gracia bautismal, que va hasta la identificación, puesto que cabeza y miembros no forman más que uno. “El cuerpo entero de Cristo gime en las pruebas, y hasta el final de los siglos, y cada uno de nosotros, por su parte, grita en este hombre único”, escribe San Agustín”. Hamman, A.G. El martirio en la antigüedad cristiana. Desclée de Brouwer, Bilbao, 1998. pp. 20 y 21.
[5] ya que el Todo es el Mayor como el Mayor es al Menor es decir Dios es a Jesucristo como Jesucristo es al Mártir; a través de esta proporción puede intuirse el valor medianero de Jesucristo entre Dios y el Hombre.
[6] Las Tablas de Belleza también pueden ser utilizadas como instrumentos de conocimiento de la realidad Véase: Platón, La república, Libro VI, XX, 509 d, traducción de José Manuel Pabón y Manuel Fernández-Galiano, Alianza, Madrid, 198, p. 363 y 364; G.M.A. Grube en El pensamiento de Platón, traducción de Tomás Calvo Martínez, Grados, Madrid, 1987 y Ferrater Mora, p.1985, Diccionario de Filosofía, Tomo III, Alianza, Madrid, 1990-
[7]
[8] Historia eclesiástica, VIII, II, 2-5. editorial Católica, Madrid, 1978.
[9] Peristéfanon III, v. 137 y ss.
[10] Louis-Jean Calvet hace derivar del indoeurpeo *ker-*sker tanto “cortar” como “escribir”, pp. 89 y 90 en Historias de las palabras (etimologías europeas), Gredos, Madrid, 1996; por otra parte es muy significativo el parentesco fonético entre los instrumentos de cortar y los de escribir especialmente en lengua latina.
TRATADO INICIAL DEL CIELO O LA ENORME SERIEDAD DE UN GRAN JARDÍN DE INFANCIA, III.
Fue el Cristianismo el primer movimiento intelectual que propuso las dos primeras “proporciones divinas” de los seres humanos a través del Sistema Romano de Numeración y de los Valores Numéricos asignados a
La perfección del número se manifiesta, siempre según San Isidoro, quien ahora sigue a Euclides[1], en el hecho de que consta de tres partes: sexta, tercia y mitad (10, 20 y 30) que, sumadas entre sí, dan el número 60[2].
De otra parte si los matemáticos tenían por su número perfecto el número seis Vitrubio remarca su perfección con el hecho de que esta perfección alcanzase también al 10, el otro miembro de la multiplicación, ahora según los filósofos[3].
Los números 60 y 100, considerados elementos de un mismo conjunto, declaran a Santa Eulalia como un personaje a quien se le ha conferido Divina Proporción[4].
La aplicación a la figura espiritual de los mártires de esta Divina Proporción bien pudiera ser un hecho original y excepcional; en principio sólo habría sido aplicada a las obras de Arte de
Su aplicación se basaría en el hecho de que el “Cuerpo Humano”, especialmente el de los mártires, que en el martirio alcanzan la reconciliación, recobran el “cosmos” perdido por el pecado, es decir la “divina proporción” del Edén.
Si transformamos los números 60 y 100 en un segmento resulta:
_______________________________
A 60 B 100 C
es decir: AC/BC= BC/AB= 160/100= 100/60= 1´6 ≈ 1’666.≈ o bien 1≈ 1[5]”.
La división áurea de un segmento o división en media y extrema razón supone que “el total es al mayor como el mayor al menor[6]” de los segmentos.
En esta proporción[7], que es la descrita por el Apocalipsis de San Juan a través del Número del Hombre o de
En palabras de Fatás y Borrás se da, pues, una sensible aproximación a la “divina proporción o regla de oro[11]” renacentista entre los números eulalienses 60 y 100, ya que “casi” puede realizarse la división exacta[12] del segmento a que da lugar en razones extremas y medias[13].
Según Claudi Alsina y Enric Trillas en Arquitectura no siempre se da una sujeción exacta al Número de Oro; así señalan la altura de la Pirámide Keops[14]; idéntica es la opinión de Claudio Favier Orendain[15]. En realidad, como pone de manifiesto Warusfel, “la relación de un número con respecto al precedente [sólo] tiende a un valor límite...[16]”.
Como quiera que según la interpretación cristiana, expuesta por José Ferrater Mora,
[1] p. 119 libro VII, Prop. 23.
[2] Vitrubio denomina a estas partes sextante, triente y semise. p. 69.
[3] “Los antiguos estimaron perfecto el número diez... Platón.”. p.69.
[4] La expresión “divina proporción” fue introducida por Kepler (p.236 ver Alsina y Trillas) en el siglo XVI pero, evidentemente, no su concepto.
[5] proporción que, en honor de Santa Eulalia, denominaremos “Ευ”.
[6] p. p.237, ver Alsina y Trillas.
[7] André Warusfell denomina a este hecho matemático “
[8] por ser un decimal exacto.
[9] es un número racional periódico puro.
[10] p.95, ver Poratti, “El pitagórico Filolao [dice que los principios son] el límite y lo ilimitado... De ellas se han generado las estaciones y todo cuanto es bello para nosotros, al haberse mezclado las cosas ilimitadas, y las que tienen límite”. [Filolao] fue el primero en publicar los [libros] pitagóricos, [a los que tituló] Sobre
[11] p.191.
[12]Compárense los valores de “Ευ” y el valor del Número de Oro Φ= 1,61803399
[12]. En el caso que nos ocupa existe una pequeña discordancia de una sola décima para que “Ευ” sea “Φ”; no obstante María Luisa Puertas Castaño interpreta que Euclides ya conocía la proporción“Ευ”: “Euclides no se plantea la noción de proporción en los mismos términos que otros autores anteriores o posteriores que definen la proporción como “igualdad o semejanza de razones”. Por otra parte, habla normalmente de números “continuamente proporcionales” en el sentido de “proporcionales en orden, o sucesivamente.
[13] p.236, ver Alsina y Trillas
[14] p. 246.
[15] p. 90: “ Si el cateto menor (A) tiene valor de uno se obtiene un número inconmensurable de infinitas decimales (5+1) 2= 1,618..., que para mi propósito, más plástico que aritmético, puede redondearse en
[16] p.94.
[17] p.30, 1984.
fragmento del libro SANTA EULALIA DE MÉRIDA, LA GRANDEZA DE LO PEQUEÑO, Artes Gráficas Rejas, Badajoz, 2004.
domingo, abril 27, 2008
TRATADO INICIAL DEL CIELO O LA ENORME SERIEDAD DE UN GRAN JARDÍN DE INFANCIA, II.

DISCURSO DE LAS EXPECTATIVAS CELESTIALES DE EULALIA (Santa Eulalia de Mérida).
del Padre, tú verás, querida madre,
cómo le quito el triángulo tan serio
y le pongo corona
de adelfas del río Anas.
Y jugaremos todos a tres en
raya y también al aro, -¿te imaginas
a Dios jugando
de gallinita ciega
o al pincho
o saltando a la comba?-.
(Y para merendar, prepararemos
una gran rebanada
con dulce de membrillo o de
aceite y azúcar
- que en el cielo los dientes no se pican-).
Pues sí, madre, en el cielo
jugaré mucho yo con Dios
porque Dios además
es un niño chiquito
muy alegre y juguetón
al que le gusta mucho jugar al
escondite -y a mi mucho, mucho más
al cogido, querida madre-.
sábado, abril 26, 2008
TRATADO INICIAL DEL CIELO O LA ENORME SERIEDAD DE UN GRAN JARDÍN DE INFANCIA, I.

Existe un libro enorme que viene a titularse como Historia del Cielo en el que se recogen mil y varias versiones; pero como crea que mi idea del Cielo no llegue a estar en él recogida, abriré una pequeña introducción sobre ella.
Comenzaré diciendo que la interpretación cristiana latina que ha prevalecido del Cielo es la del Apocalipsis frente a la del Evangelio; además he de declarar que he de averiguar la cristiana ortodoxa que rechaza el Apocalipsis como libro canónico.
Curiosamente, si hacemos abstracción, Platón y Jesús tenían el mismo concepto del Cielo al interpretarlo ambos como un Jardín de Infancia o Kindergatten.