podrán

podrán cortar todas las flores;

siempre habrá un hombre semilla.

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domingo, marzo 26, 2017

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "MÉRIDA, LA BASÍLICA DE SANTA EULALIA Y PELAYO TÉREZ CORREA" de Antonio Mateos Martín de Rodrigo.





Doña Celia Porras presenta el Acto en representación de la Asociación de la Virgen y Mártir Santa Eulalia.

Dos miembros del grupo "Ubi Sunt?" cantan.


De izqda. a dcha. Don Luís Miguel González Pérez, Presidente de la Asociación de la Virgen y Mártir Santa Eulalia de Mérida; Don Juan Ángeles Cascos González , Rector y Párroco de la Basílica de Santa Eulalia, y Don Antonio Mateos Martín de Rodrigo, autor del libro.





Doña Celia Porras.


Don Juan Ángeles Cascos González.









D. Luís Miguel González Pérez.


















Don Antonio Mateos Martín de Rodrigo.








Añadir leyenda



Doña María del Carmen Yáñez Quirós, primera teniente de alcalde, a izda; a dcha, María Catalina Alarcón Frutos, Delegada de Servicios Sociales.

Con el el cuarteto del Grupo "Ubi Sunt?"



Con Don Antonio Bellido Almeida, anterior párroco y rector de la Basílica de Santa Eulalia.



A la dcha. Don José María Álvarez Martínez, Presidente de Honor de la Asociación de la Virgen y Mártir Santa Eulalia.


Familia Mateos Lavado; de izqda a dcha. María, Mari Ángeles y Alicia.



Con familiares, Lali, Pepe y María Antonia. 


Cuñados y sobrinos.





Con los miembros de la Junta Directiva de la Asociación de la Virgen y Mártir Santa Eulalia.

Fotografías y videos de María Álvarez Guerrero y de Francisco Javier Gómez Morcillo.













martes, enero 03, 2017

LOS SÍMBOLOS DE LA DIOSA VENUS EN EL CRISTIANISMO, EN EL ISLAM Y EN LA MASONERÍA DE MÉRIDA. Antonio Mateos Martín de Rodrigo.


Venus del Mitreo (M.N.A.R.)

Como es natural, la diosa Venus, una de las divinidades más importantes de la Religión Romana, tuvo en Augusta Emerita numerosas representaciones de la que hemos tomado como referencia ésta, procedente del Mitreo.
Venus, a partir de Virgilio, fue considerada como Madre de los Romanos o Venus Genetrix  y en particular de la “gens Iulia”, la familia del Emperador Augusto, a través de Eneas, héroe griego de la guerra de Troya.
Pese a ser de origen romano, por su asociación con la Afrodita griega, completó una rica personalidad; pero de ella sólo me ocuparé de los símbolos que han sido asumidos por otras culturas o algún  movimiento ciudadano en la ciudad de Mérida hasta finales del siglo XIX.
Empecemos, pues, de ayer hasta antesdeayer.
- EL GORRO FRIGIO DEL CÍRCULO EMERITENSE O LA VENUS LIBERTINA.
Como espacio propio de la Masonería y del Republicanismo emeritense de principios del siglo XX se ha establecido, inequívocamente, el Liceo; algunos de sus fundadores fueron masones, como singularmente lo fue su primer Presidente,  Eugenio Macías Rodríguez, natural de Calamonte.
Más que díficil, casi imposible, es que un símbolo, a finales del siglo XIX, año 1897, tan cargado de sentidos antimonárquicos, revolucionarios y subversivos, como el Gorro Frigio, aparezca en el edificio del Círculo Emeritense o Casino; la generalidad de sus miembros pertenecían, en la época de su fundación -finales del siglo XIX-, a las clases conservadoras de Mérida.
A partir del siglo XIX, y año de 1830, en el que aparece con él, en un cuadro de Eugène Delacroix, una tal Marianne, personificación de la República Francesa, el gorro frigio se tomó como símbolo de “la Libertad” y se asoció, indeleblemente, al Republicanismo.
En la antigüedad romana el gorro frigio era el sombrero de los libertos, esclavos liberados por sus dueños.
Uno de los apelativos, acaso por error, de la diosa Venus era de “Libertina” o de los libertos.
- LA CONCHA O VENERA VISIGODA DE LA MEZQUITA DE LA ALCAZABA.


En la Marida musulmana hubo de haber “por imperativo legal” dos mezquitas; de la mezquita aljama o principal sabemos que “ni está ni se la espera”.
Pero no es esta de la Alcazaba la mezquita de la Medina maridense sino la específica mezquita de la guarnición y de las autoridades emeritenses musulmanas de la que trataré.
Sobre ella el Arzobispado de Santiago de Compostela, no la Orden de Santiago, erigió la iglesia dedicada a Santa María.
¿Quiénes colocaron por la parte externa del Mihrab de la Mezquita la Concha de factura visigoda y, por tanto, con simbología claramente cristiana?
No, lo asegura Manuel Parada López de Corselas; no fueron los caballeros santiaguistas de la Orden de Santiago de la Espada, aunque también ellos utilizaron la concha como símbolo propio y distintivo, también en Mérida.
Parece ser muy cierto que fueron los mismo musulmanes; eso, al menos, propone el investigador anteriormente citado y con muy buenas razones -numerosas y principales mezquitas como la de Al Aqsa de Jerusalén la situaron en su puerta principal- .
En lo tocante al Paraíso Celestial el Islam asumía sin desgana ni tapujos este símbolo universal de las culturas orientales y mediterráneas.
El único, o uno de los muy escasos símbolos utilizados por los cristianos que fue admitido por los musulmanes en sus expolios, fue la Concha, la cual ya aperece, inicialmente usada como elemento decorativo en la dinastía Omeya (661-750)
La Concha, repito, es un símbolo común a todas las culturas oientales y mediterráneas; y ha sido asociado expresamante a la diosa Venus. y a su catasterismo o conversión en el planeta Venus; de aquí que los peregrinos compostelanos la reutilizasen como símbolo, reconociendo así al planeta Venus como guía de caminantes.
Ahora bien, la Concha, tanto para idolátricos, cristianos y musulmanes, también judíos, tienen similares usos arquitectónicos y simbolismo; especialmente en el caso de la Mezquita de la Alcazaba emeritense.
Ésta se encuentra situada en el frente sur de la Mezquita, en la pared de cierre del Mihrab, el espacio más sagrado de cualquier templo musulmán, lugar señalado como especial por su arquitectura de nicho u hornacina más o menos adornada según el tipo de mezquita.
La generalidad de los historiadores asocia este nicho u hornacina con los ábsides de las iglesias cristianas, con los ábsides de las basílicas judiciarias romanas o con los ábsides de sus “domus” o con los ábsides cementariales cristianos o los arcosilios de las catacumbas; etc.; también la asocian con otros elementos arquitectónicos propios del judaismo localizados también en sus sinagogas; las toledanas  del Tránsito y Santa María la Blanca, por ejemplo, en España.
En todos estos edificios la Concha o el Ábside simboliza el espacio del Poder Humano - de los lares, paterno, judicial, del obispo, del emperador-, en representación delegada, por analogía, con el Poder Divino.
La Concha o el Ábside es, pues, el símbolo del Cielo, del Paraíso; por ello los primitivos cristianos procuraban enterrarse bajo un ábside o un sencillo arcosilio y los hispano-musulmanes entendían que la Concha era “la puerta al más allá”.
En palabras de  Enrique Cerrillo Martín de Cáceres, y  María Cruz Villalón “La concha remata asimismo un “espacio capaz de imprimir un sentido sagrado a los personajes que alberga”.

- EL MIRTO DEL CRISMÓN DEL ALGIBE DE LA “DOMUS DE LA PUERTA DE LA VILLA” O LA VENUS “MURCIA”.


Dice de Woele que es “bien conocida la costumbre de los pueblos antiguos […] de venerar ciertos árboles y plantas movidos por la creeencia de que en su interior reside algún tipo de fuerza o espíritu. A esta clase de planta perteneció siempre el mirto, y el espíritu arbóreo que lo ocupaba fue tenido como particularmente activo”.
Este “espíritu activo”, como explicitan los iconos ortodoxos, también alcanzaría a sus representaciones pictóricas.
Una de las plantas asociadas a la diosa Venus, y que la cubre como aureola, es el Mirto; de aquí su epíteto de “Venus Murcia” -también, consecuentemente, le estaba consagrado el Mirto a Hades, el dios de la Muerte-.
Tampoco es menos universal la rica simbolización del Mirto en las culturas orientales y mediterraneas; en ellas también, el, además, denominado arrayán, posee un mínimo común denominador : su asociación con la muerte y/o con la resurrección; especialmente lo vemos en el caso de la Diosa Venus y  de su amante el cazador Adonis, a quien Júpiter le concedió seis meses de vida resucitada  cada año para que, al salir del Hades, la diosa gozase con él.
También en la tradición judía aparece el Mirto representando al pueblo judío abatido por el Cautiverio de Babilonia y asociado a la restauración de Jerusalén ( Zacarías 1, 8).  Similar significado, pero ahora referido a la Iglesia Cristiana, tiene en el Mirto en el Cristianismo:  el suelo de las iglesias hispanas hasta la invación musulmana se cubrían de mirtos.
También el Mirto se asocia, por analogía, con el Cielo: sus flores blancas  se transforman en azules.
En el caso que nos ocupa el Mirto aparece sustituyendo al Laurel en el Crismón del Algilbe de la “Domus de la Puerta de la Villa”.
Hay muchas razones para el rechazo del laurel por parte del ilustrador emeritense en su Crismón; pero sólo hay dos razones para la elección del Mirto; consideremos una: el Mirto simboliza en todas la generalidad de las religiones orientales y mediteráneas la Resurrección y, aún más expresamente, en el Cristianismo.
De aquí que á la heroína por excelencia del pueblo hebreo, Esther, se llamase precisamente Hadassâh (Esther 2, 7), es decir, “Mirto”; o  que la hermana de Lázaro, al que resucitase Jesús, se denominase con un nombre  muy “ad hoc”: “Marta” (Juan 11 y ss).
Ahora bien, las sepulturas de los mártires como las de los héroes idolátricos tenían en común la decoración vegetal, por las razones ya apuntadas de ese “espíritu activo”.
“Así como las llamadas tumbas de los héroes contenían pequeños jardines o bosques que participaban de la naturaleza sacra del lugar, con el desarrollo del cristianismo se aprecia que determinados lugares donde se sitúan las sepulturas de los mártires, ofrecen una disposición similar compartiendo la escenografía vegetal”, aseveran Francisco Javier Fernández Nieto y José Antonio Molina Gómez.
¿Nos encontramos, pues, en el algibe de la domus de la puerta de la Villa ante un sepultura, clandestina, claro, de un mártir; para ser más exactos, de la Mártir Santa Eulalia?
El Mirto de su Crismón, da un posible primer testimonio; del otro, formalmente arqueológico e histórico, ya trataré.

En la ciudad de Mérida, finales de julio de 2016.
Publicado en la Revista de Ferias del Excmo. Ayuntamiento de Mérida, septiembre de 2016.