podrán

podrán cortar todas las flores;

siempre habrá un hombre semilla.

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martes, enero 03, 2017

LOS SÍMBOLOS DE LA DIOSA VENUS EN EL CRISTIANISMO, EN EL ISLAM Y EN LA MASONERÍA DE MÉRIDA. Antonio Mateos Martín de Rodrigo.


Venus del Mitreo (M.N.A.R.)

Como es natural, la diosa Venus, una de las divinidades más importantes de la Religión Romana, tuvo en Augusta Emerita numerosas representaciones de la que hemos tomado como referencia ésta, procedente del Mitreo.
Venus, a partir de Virgilio, fue considerada como Madre de los Romanos o Venus Genetrix  y en particular de la “gens Iulia”, la familia del Emperador Augusto, a través de Eneas, héroe griego de la guerra de Troya.
Pese a ser de origen romano, por su asociación con la Afrodita griega, completó una rica personalidad; pero de ella sólo me ocuparé de los símbolos que han sido asumidos por otras culturas o algún  movimiento ciudadano en la ciudad de Mérida hasta finales del siglo XIX.
Empecemos, pues, de ayer hasta antesdeayer.
- EL GORRO FRIGIO DEL CÍRCULO EMERITENSE O LA VENUS LIBERTINA.
Como espacio propio de la Masonería y del Republicanismo emeritense de principios del siglo XX se ha establecido, inequívocamente, el Liceo; algunos de sus fundadores fueron masones, como singularmente lo fue su primer Presidente,  Eugenio Macías Rodríguez, natural de Calamonte.
Más que díficil, casi imposible, es que un símbolo, a finales del siglo XIX, año 1897, tan cargado de sentidos antimonárquicos, revolucionarios y subversivos, como el Gorro Frigio, aparezca en el edificio del Círculo Emeritense o Casino; la generalidad de sus miembros pertenecían, en la época de su fundación -finales del siglo XIX-, a las clases conservadoras de Mérida.
A partir del siglo XIX, y año de 1830, en el que aparece con él, en un cuadro de Eugène Delacroix, una tal Marianne, personificación de la República Francesa, el gorro frigio se tomó como símbolo de “la Libertad” y se asoció, indeleblemente, al Republicanismo.
En la antigüedad romana el gorro frigio era el sombrero de los libertos, esclavos liberados por sus dueños.
Uno de los apelativos, acaso por error, de la diosa Venus era de “Libertina” o de los libertos.
- LA CONCHA O VENERA VISIGODA DE LA MEZQUITA DE LA ALCAZABA.


En la Marida musulmana hubo de haber “por imperativo legal” dos mezquitas; de la mezquita aljama o principal sabemos que “ni está ni se la espera”.
Pero no es esta de la Alcazaba la mezquita de la Medina maridense sino la específica mezquita de la guarnición y de las autoridades emeritenses musulmanas de la que trataré.
Sobre ella el Arzobispado de Santiago de Compostela, no la Orden de Santiago, erigió la iglesia dedicada a Santa María.
¿Quiénes colocaron por la parte externa del Mihrab de la Mezquita la Concha de factura visigoda y, por tanto, con simbología claramente cristiana?
No, lo asegura Manuel Parada López de Corselas; no fueron los caballeros santiaguistas de la Orden de Santiago de la Espada, aunque también ellos utilizaron la concha como símbolo propio y distintivo, también en Mérida.
Parece ser muy cierto que fueron los mismo musulmanes; eso, al menos, propone el investigador anteriormente citado y con muy buenas razones -numerosas y principales mezquitas como la de Al Aqsa de Jerusalén la situaron en su puerta principal- .
En lo tocante al Paraíso Celestial el Islam asumía sin desgana ni tapujos este símbolo universal de las culturas orientales y mediterráneas.
El único, o uno de los muy escasos símbolos utilizados por los cristianos que fue admitido por los musulmanes en sus expolios, fue la Concha, la cual ya aperece, inicialmente usada como elemento decorativo en la dinastía Omeya (661-750)
La Concha, repito, es un símbolo común a todas las culturas oientales y mediterráneas; y ha sido asociado expresamante a la diosa Venus. y a su catasterismo o conversión en el planeta Venus; de aquí que los peregrinos compostelanos la reutilizasen como símbolo, reconociendo así al planeta Venus como guía de caminantes.
Ahora bien, la Concha, tanto para idolátricos, cristianos y musulmanes, también judíos, tienen similares usos arquitectónicos y simbolismo; especialmente en el caso de la Mezquita de la Alcazaba emeritense.
Ésta se encuentra situada en el frente sur de la Mezquita, en la pared de cierre del Mihrab, el espacio más sagrado de cualquier templo musulmán, lugar señalado como especial por su arquitectura de nicho u hornacina más o menos adornada según el tipo de mezquita.
La generalidad de los historiadores asocia este nicho u hornacina con los ábsides de las iglesias cristianas, con los ábsides de las basílicas judiciarias romanas o con los ábsides de sus “domus” o con los ábsides cementariales cristianos o los arcosilios de las catacumbas; etc.; también la asocian con otros elementos arquitectónicos propios del judaismo localizados también en sus sinagogas; las toledanas  del Tránsito y Santa María la Blanca, por ejemplo, en España.
En todos estos edificios la Concha o el Ábside simboliza el espacio del Poder Humano - de los lares, paterno, judicial, del obispo, del emperador-, en representación delegada, por analogía, con el Poder Divino.
La Concha o el Ábside es, pues, el símbolo del Cielo, del Paraíso; por ello los primitivos cristianos procuraban enterrarse bajo un ábside o un sencillo arcosilio y los hispano-musulmanes entendían que la Concha era “la puerta al más allá”.
En palabras de  Enrique Cerrillo Martín de Cáceres, y  María Cruz Villalón “La concha remata asimismo un “espacio capaz de imprimir un sentido sagrado a los personajes que alberga”.

- EL MIRTO DEL CRISMÓN DEL ALGIBE DE LA “DOMUS DE LA PUERTA DE LA VILLA” O LA VENUS “MURCIA”.


Dice de Woele que es “bien conocida la costumbre de los pueblos antiguos […] de venerar ciertos árboles y plantas movidos por la creeencia de que en su interior reside algún tipo de fuerza o espíritu. A esta clase de planta perteneció siempre el mirto, y el espíritu arbóreo que lo ocupaba fue tenido como particularmente activo”.
Este “espíritu activo”, como explicitan los iconos ortodoxos, también alcanzaría a sus representaciones pictóricas.
Una de las plantas asociadas a la diosa Venus, y que la cubre como aureola, es el Mirto; de aquí su epíteto de “Venus Murcia” -también, consecuentemente, le estaba consagrado el Mirto a Hades, el dios de la Muerte-.
Tampoco es menos universal la rica simbolización del Mirto en las culturas orientales y mediterraneas; en ellas también, el, además, denominado arrayán, posee un mínimo común denominador : su asociación con la muerte y/o con la resurrección; especialmente lo vemos en el caso de la Diosa Venus y  de su amante el cazador Adonis, a quien Júpiter le concedió seis meses de vida resucitada  cada año para que, al salir del Hades, la diosa gozase con él.
También en la tradición judía aparece el Mirto representando al pueblo judío abatido por el Cautiverio de Babilonia y asociado a la restauración de Jerusalén ( Zacarías 1, 8).  Similar significado, pero ahora referido a la Iglesia Cristiana, tiene en el Mirto en el Cristianismo:  el suelo de las iglesias hispanas hasta la invación musulmana se cubrían de mirtos.
También el Mirto se asocia, por analogía, con el Cielo: sus flores blancas  se transforman en azules.
En el caso que nos ocupa el Mirto aparece sustituyendo al Laurel en el Crismón del Algilbe de la “Domus de la Puerta de la Villa”.
Hay muchas razones para el rechazo del laurel por parte del ilustrador emeritense en su Crismón; pero sólo hay dos razones para la elección del Mirto; consideremos una: el Mirto simboliza en todas la generalidad de las religiones orientales y mediteráneas la Resurrección y, aún más expresamente, en el Cristianismo.
De aquí que á la heroína por excelencia del pueblo hebreo, Esther, se llamase precisamente Hadassâh (Esther 2, 7), es decir, “Mirto”; o  que la hermana de Lázaro, al que resucitase Jesús, se denominase con un nombre  muy “ad hoc”: “Marta” (Juan 11 y ss).
Ahora bien, las sepulturas de los mártires como las de los héroes idolátricos tenían en común la decoración vegetal, por las razones ya apuntadas de ese “espíritu activo”.
“Así como las llamadas tumbas de los héroes contenían pequeños jardines o bosques que participaban de la naturaleza sacra del lugar, con el desarrollo del cristianismo se aprecia que determinados lugares donde se sitúan las sepulturas de los mártires, ofrecen una disposición similar compartiendo la escenografía vegetal”, aseveran Francisco Javier Fernández Nieto y José Antonio Molina Gómez.
¿Nos encontramos, pues, en el algibe de la domus de la puerta de la Villa ante un sepultura, clandestina, claro, de un mártir; para ser más exactos, de la Mártir Santa Eulalia?
El Mirto de su Crismón, da un posible primer testimonio; del otro, formalmente arqueológico e histórico, ya trataré.

En la ciudad de Mérida, finales de julio de 2016.
Publicado en la Revista de Ferias del Excmo. Ayuntamiento de Mérida, septiembre de 2016.

lunes, marzo 30, 2015

LOS PRIMEROS LUGARES DE CULTO CRISTIANO EN MÉRIDA. SU RELACIÓN CON LOS DEL RESTO DE LA GEOGRAFÍA CRISTIANA.





Antonio Mateos Martín de Rodrigo.

HASTA FINALES DEL SIGLO IV.

En la noche del Jueves Santo Cristo instituyó la Eucaristía -Mateo 26, 26- en una habitación del piso superior o cenáculo de una casa de Jerusalén -Marcos 14, 13-16 -; la conmemoración de esta Eucaristía continuó realizándose en lugares similares hasta, aproximadamente el siglo III; también fuera de Palestina si bien en esta región los primeros cristianos completaron sus reuniones eucarísticas -Hechos 2, 2- con su oración en el Templo de Jerusalén -Hechos 2, 46-; los cenáculos, ampliándose al conjunto de la casa al aumentar el número de creyentes, se transformarían en las denominadas “domus ecclesia” o casas iglesias; en Roma, y sólo en Roma, se denominaron “títulos”; en este caso eran parroquias.

Algunas se levantaban de nueva planta pero no había un modelo; y en ciertos momentos fueron conocidas por los idólatras.
N.B. Al principio el término “iglesia” sólo era utilizado para designar el conjunto de fieles.

“Domuus Ecclesia” de Dura Europos, año 232.

En este primer período, anterior a la Persecución de Diocleciano. hubo de haber necesariamente “domus ecclesiae” en Mérida ya que alrededor del año 249 había una comunidad conformada en diócesis, quizás la primera de Hispania; de esta iglesia presidida por un Obispo, una “domus ecclesiae”, se desconoce la ubicación. ¿Podría haber sido la “domus” situada en la Basílica de Santa Eulalia, destruida a principios del siglo IV: o estaba situada en el interior de los muros?

Siguiendo las conclusiones de Javier Arce, si de esta iglesia doméstica no queda ningún vestigio, en el registro arqueológico sí se encontraría una lápida incompleta de un sarcófago de su cementerio o área cristiana: ésta nos permite ver directamente algunas creencias de la Iglesia emeritense de aquellos momentos: la lápida, que “se lee” de izquierda a derecha, es la imagen de un difunto llegando al Cielo.

Esta figura del Orante es una de las imágenes más representadas en las Catacumbas de Roma y, también por estas fechas de mediados y finales del siglo III.

La imagen se corresponde con el Banquete Celestial o “Refrigerium” que se desarrolla, en una especie de cenáculo y en el que se incluye la mesa en sigma usual de las casas romanas -en esta época los cristianos usan como altar las mesas de sus hogares-; el Orante o alma del difunto surge de un arca con dos cerraduras: es la barca y son los destinos de las llaves de San Pedro como Papa, por tanto este arca, no es de Noé, sino la barca pétrea y petrina, símbolo de la Iglesia Salvadora – Cf. Mateo 15,18-.

A PARTIR DEL MARTIRIO DE SANTA EULALIA.

a.      PRIMER ENTERRAMIENTO DE SANTA EULALIA.
De la época de Santa Eulalia apenas si contamos con vestigios arqueológicos directos salvo una inscripción en la que aparece el nombre de Calpurniano, el Gobernador que, según la Pasión de Santa Eulalia, ordenó su muerte.

Pero recientes excavaciones realizadas a la vera del Decumano Máximo nos han puesto, muy posiblemente, ante el primer “martyrium” de Occidente, fuera de las catacumbas de Roma; concretamente, además, el primero de Santa Eulalia, pero no público sino clandestino.

Por “martyrium” entendía André Nicolaivich Grabar cualquier edificio o lugar en el que hubiese constancia del paso de Cristo o estuviese enterrado un mártir; las grandes y pequeñas basílicas desde Palestina a Mérida se erigieron, entonces, para albergar los “martiria”.

Este Martyrium sería el Algibe, previamente desecado, de una antigua casa romana situada en las inmediaciones de la Puerta de la Villa en la denominada “Sala Decumanus”; se accedía a su interior a través de una escalinata y en una de sus paredes apareció un Crismón rodeado de una corona de Mirto; en la zona de la puerta se encontraban dos símbolos inconfundiblemente cristianos: un Ancla y unos Panes.

El Crismón sirve para situar el uso del Aljibe en la época inmediatamente posterior al 313; este símbolo del emperador Constantino, como legalizador del Cristianismo, aparece por primera vez en su época tanto en monedas como en los estandartes imperiales; incluye las dos primeras letras griegas del nombre de Cristo en griego: las letras Ji y Ro.

El Ancla fue utilizado tempranamente por los cristianos desde finales del siglo I y aparece originalmente en el cementerio romano de Santa Domitila; es el símbolo cristiano de la Esperanza Celestial en la Resurrección -Hebreos 6,19-20-.

A su vez los Panes representan el “Refrigerium” o Banquete Celestial; mediante el alimento eucarístico el cristiano rememora la muerte redentora de Cristo que va a librar a los hombres del pecado y que, a través de la Resurrección, les da paso a la vida eterna -Cf. Mateo 26, 26-28-.; es decir el alma ya se encuentra ante ella.

Pero, para terminar, consideremos la planta que cubre el Crismón: Es el mirto o arrayán.

El mirto, en la antigüedad, era utilizado como símbolo por todos los pueblos mediterráneos: entre los greco-romanos simbolizaba la alegría y con él adornaban a las novias, tal como los judíos; también los romanos usaban coronas de mirto en sus banquetes simbolizando la eterna juventud; éstos lo asociaban con el “Locus Amoenus”, una especie de Paraíso.

El mirto es un símbolo cristiano tomado de Ezequiel 1, 10; aquí simbolizaría al mártir en su realidad física actual como un arbolillo oculto, escondido, inadvertido, en la profundidad del valle a la espera de su manifestación gloriosa.

Sustituía al laurel para reconocer las victorias incruentas, como la de los mártires, como la de Santa Eulalia.

Tras considerar que los cristianos no se reunían de forma clandestina para celebrar la Eucaristía durante las persecuciones; o bien que las primeras manifestaciones del Arte Cristiano son funerarias, y considerando los símbolos como los propios del Refrigerio o Banquete Celestial, me inclino por situar aquí la primera tumba de Santa Eulalia; por otra parte el Concilio de Elvira prohíbe situar escenas religiosas en las iglesias..

Recreación del interior del Algibe.

b. LA BASÍLICA MARTIRIAL DE SANTA EULALIA.

En el siglo IV, tras la Paz de Constantino, los cristianos comienzan a erigir iglesias bastantes similares a las actuales; para ello eligen una planta arquitectónica, la de la basílica judicial y administrativa, lugar de reunión también  para comerciantes y clientes; era ésta una construcción sin asociación idolátrica y que satisfacía íntegramente las necesidades de las celebraciones litúrgicas cristianas.

La planta basilical. Amplia y bien iluminada, fue adaptada, pues, para la edificación de los dos únicos tipos de templos generalizados en el primer momento: de una parte la Basílica o Iglesia Eucarística, fuera de Roma era la Iglesia Catedral; de otra parte la Basílica Martirial, o Martyria, que en Palestina, excepcionalmente, no abrigaba ningún túmulo o tumba de mártir sino lugares relacionados con la vida de Cristo.

Recreación ideal según sus excavadores.


En el caso de Roma su Iglesia catedral, Basílica  del Salvador, luego denominada San Juan de Letrán, se situó, pero de nueva construcción, en el interior de la ciudad -no era un “martyrium”-; por el contrario, y también de nueva construcción, sus iglesias martiriales, la de San Pedro del Vaticano, y, entre otras, las de San Sebastián y de San Lorenzo, se construyeron extramuros; otras sobre las propias entradas de las catacumbas

No obstante, Constantino dispuso en Roma la construcción de ciertas basílicas martiriales sin ábside como la de San Sebastián extramuros.

Igualmente Constantino decidió erigir basílicas palatinas intramuros.

Este programa arquitectónico se generalizó en toda la geografía cristiana del Imperio Romano; por ello, las primeras iglesias diocesanas se conformaron como único conjunto con la basílica catedral y la basílica martirial; en el caso de Palestina las basílicas martiriales  no se edificaron sobre tumbas sino sobre lugares relacionados con la vida de Jesucristo: Basílica de la Natividad, a excepción de la Basílica del Santo Sepulcro.

En el caso de Mérida conocemos la ubicación de su basílica martirial “erigida a Dios en memoria de Santa Eulalia”, su mártir local, en el mismo lugar en  el que pudo ser expuesta a ser consumida por las alimañas del campo, tras su muerte en el Foro Municipal.                            Planta de la Basílica Martirial de Santa Eulalia.

No era la basílica de Santa Eulalia muy extensa ya que tenía una planta rectangular de una sola nave y a dos aguas, de unos 13 metros de largo por 9 metros de ancho, es decir, un poco más de 117 metros cuadrados; esta planta rectangular estaba rematada por un ábside, abovedado, en el que se situaba el túmulus o tumba que contenía sus restos mortales; sus excavadores también han interpretado la existencia de un atrio al occidente: el atrio indica que fue construida para acoger peregrinos.

Al parecer, según la estética del momento, había una gran diferencia entre la magnificencia del interior y la sobriedad del exterior; he aquí la descripción que de este santuario hacía Quinto Aurelio Prudencio Clemente:
Su sepulcro está en Mérida, ciudad esclarecida de la
Vetonia bañada por el famoso Guadiana, que, rápido, 190
lame sus muros con aguas fértiles.

Aquí donde el mármol pulido ilumina los grandes/ atrios con resplandores exóticos están depositadas en tie/rra Santa las reliquias y las cenizas sagradas de la mártir./ Los resplandecientes techos brillan siempre con sus/antorchas de oro y el pavimiento aparece combinado de/ manera que lo creyeras un prado en que se mezclaran/las flores y las rosas”.

c. LA IGLESIA CATEDRAL DENIMINADA DE SANTA JERUSALÉN.

Pero se desconoce la ubicación de la Iglesia Catedral situada intramuros tras la paz de la Iglesia; ésta, ¿estuvo precedida por una “domus ecclesiae”?, ha sido situada, hipotéticamente, en varios lugares del centro emeritense; actualmente la generalidad de investigadores creen que verla bajo la Concatedral de Santa María; no obstante un manuscrito santiaguista del siglo XIII negaría la continuidad y superposición aducida.

Yo quisiera ver la Iglesia Catedral emeritense -originalmente denominada, “Santa Jerusalén”,  tras una reutilización en la Basílica Judicial situada en el Foro Municipal de Augusta Emerita, en el espacio que resta por excavar; la reutilización de un edificio de origen romano para Palacio Episcopal está meridianamente establecida en el Libro de la Vida de los Santos Padres Emeritenses; acaso sirva de ejemplo.

La denominación de Santa Jerusalén viene a corresponder con el nuevo mundo que baja del Cielo para establecer el Paraíso en la Tierra: “Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar no existe ya. 2 Y vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo. 3 Y oí una fuerte voz que decía desde el trono: “Esta es la morada de Dios con los hombres. Pondrá su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y él Dios - con - ellos, será su Dios. 4 Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado-Apocalipsis 21,1-3-”.

Para finalizar el artículo consideraremos la inexistencia llamativa de otras basílicas dedicadas a los otros Mártires emeritenses en época romano-cristiana; salvo la basílica martirial de Santa Eulalia en la Mérida romano-cristiana, parece ser, que no hubo ninguna otra basílica ni individual ni conjunta, incluso, ni de ¡Santa Julia

Quizá Quinto Aurelio Clemente tenía razón y en Mérida sólo hubo un mártir: Santa Eulalia.

En la ciudad de Mérida a 22 de febrero de 2015.



viernes, noviembre 22, 2013

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ MARTÍNEZ, HIJO ADOPTIVO DE CASAS DE REINA.

L

Decían los historiadores antiguos que Llerena era, escucho mientras "Porque amamos el fuego" de Pablo,  que Llerena era "reducción" de Regina cuando en realidad era el descastillamiento cristiano de la Reina acastillada musulmana -el espíritu de la repoblación devolvía la vida a los llanos  porque como propietario desde el neolítico este pueblo hecho cristiano creía cerrado el proceso-.

Pese a este dislate historiográfico, hijo natural del evolucinismo según interpretación de Darwin, Regina, la Regina Turdulorum, no se fue a Llerena; quedó varada allí y a nivel de tierra, allanada como la llanura que la circunda desde el norte al este.

N.B. Creo que Dios tras el día de la ira será como una especie de arqueólogo que convoca en vez de a arquitectos a esteticienes...

Yo conocí este yacimiento con trigos y ovejas y centenares de restos romanos sin importancia… en los últimos años de la década  del sesenta del siglo pasado.

¿En dónde guardaré las fotografías del teatro que hice en esta época con la cámara de Juan Larrey?


Y ayer volví a disfrutar del lugar en el acto de proclamación de nuestro común entrañable amigo Chema tal como “reginense” al lado de "Jose" Iñiesta quien me refirió que una tégula de este lugar  que yo le enseñé le abrió su apetito por la Historia -recuerdo que cuando los más suspirábamos por los papeles él buscaba piedras, de las caras, de las carísimas y, sin duda, es auténtico neohistoriador de Llerena, es decir el “hombre de la piedra bien hecha y mejor pulimentada”.

Me explico: yo soy individuo muy tímido y sólo doy lo que valoro a quienes creo que pueden valorar mejor el provecho de estos regalos "nimios".

sábado, diciembre 24, 2011

para la Historia de Mérida y de Santa Eulalia

ayer fue un grande día; pero no diré más sino recordaré el título de una canción: "al alba".

domingo, diciembre 11, 2011

DE CUANDO AUGUSTA EMERITA E HISPANIA ERAN ÁFRICA.

Y es que señores, antes de Sakhira, muchos hechos dijeron que Hispania y especialmente  Augusta Emerita, durante los reinados de Leovigildo y de Recaredo, es decir que esto era África; así San Masona de Mérida en el tercer concilio de Toledo es San Cipriano en las reuniones sinodales africanas, los primeros obispos santos como los de África son los emeritenses, las basílicas hispanas que se levantan son de doble ábside como en África, nuestros godos tienen nombres bereberes o púnicos, el obispo San Inocencio introduce las rogativas bereberes y púnicas por la lluvia, el antiarrianismo hispano es una transposición del africano;  y, por fin,  san Masona como su paisano San Agustín trata de reconciliar a las Iglesias de Roma y Donatista; pero esta labor, In Fide et Unitate,  sólo la culmina San Masona si bien siguiendo los pasos de San Agustín: el martirologio africano era excesivamente chovinista y, por tanto, excluyente,  nos refiere Hamman; por tanto el Obispo de Hipona intentó, a través de sus sermones, introducir el culto de mártires hispanos y romanos; a su vez San Masona, una vez  en el seno de la Iglesia romana, debió mostrar la unidad en la fe soñada por San Agustín a través de la erección en Mérida de una Basílica a uno de los mártires más conspicuos de Roma: San Lorenzo; con ello se ponía fin pacífico a uno de los cismas que más dolor y sangre pueda haber causado entre los cristianos.

Y es que, sin duda, esta  Ciudad, Mérida, y su Mártir, Eulalia, tienen algo de muy especial…; pero a nosotros nos corresponde enfocarles con la otra mirada y hacerle la otra lectura a que José Luís de la Barrera nos ha invitado.

Buenas noches.



sábado, septiembre 11, 2010

EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS DE MÉRIDA: CIEN AÑOS DESPUÉS.

Yo no tenía prisa en llegar, que el aforo milenario(s) del Teatro Romano no iba, creía, a llenarse; pero contra cualquier previsión mía hubo lleno hasta la cavea inma, que ya es sobredecir.
Debería hacer una crónica del singular evento -en el que sobró alguna carta ¿verdad, amigo Pepe?-, pero debo apresurarme; además de mi directa felicitación a Chema, a Agustín, a José Luís y a Trini, arqueólogos en mi corazón, a los intervinientes y a los músicos: Black Bird nos ofreció una verbena intelectual, quizás, en desagravio del manifestado escaso interés popular de 1910 -pero más pernicioso el de los ricos emeritenses de entonces que eran aún más incultos que el pueblo aculturizado-.
En realidad este evento, que terminó en velada musical y nosotros bailando en las gradas, significa que los emeritenses de cien años después también hemos evolucionado tal como han evolucionado las piedras redivivas; sin ellas no seríamos nada pero sin nosotros, cien años después, todos, piedras, arqueólogos y pueblo, somos UNO, el futuro singular de Mérida.

viernes, septiembre 10, 2010

HOMENAJE A LOS ARQUEÓLOGOS DE MÉRIDA: VIRTUOSOS CIRUJANOS QUE DEVUELVEN A LA TIERRA EL PASADO MUERTO...

-Y cualquier día de estos
-decía- un arqueólogo
me estudia
como un gran trozo
de historia...
como a tantas basuras.
 
versos del autor.[1]
 
  


[1] MATEOS MARTÍN DE RODRIGO, Antonio: De un tiempo, dos vientos y medio adviento, Badajoz, 2004, p. 37.

PRIMER CENTENARIO DE LAS EXCAVACIONES CIENTÍFICAS DE MÉRIDA.

martes, junio 01, 2010

Y LLEGARON LAS CALORES...

Esta noche ha sido horrible; las primeras calores nocturnas han llegado de forma abrupta y contundente.
El verano ha llegado pero, afortunadamente, dicen que bajarán las temperaturas.
¿Qué dirán de este calor los ministros europeos de agricultura reunidos informalmente en Mérida?
Por cierto desde la manifa de Villanueva de la Serena, por la que liquidamos la nuclear de Valdecaballeros,  no veía yo tanta pasma ni tantas "lecheras".

viernes, marzo 12, 2010

EMERITA TV, LAS CASA DE TODAS LAS SENSIBILIDADES MUERE HOY...


Hoy finalizan las emisiones de Emerita Tv al no haber aprobado la Junta de Extremadura su conversión a TDT; en principio lamentable, muy lamentable, ya que esta televisión era la casa de todas las sensibilidades de Mérida, de la consideración respetuoso del ciudadano como espectador o como miembro de la sociedad emeritense, la más grande y completa Casa de la Cultura que Mérida haya tenido; y digo, lamentable, muy lamentable, porque su filosofía puede que no vuelva a estar disponible.
Y echaremos de menos a sus tertulianos y colaboradores , especialmente a José Antonio Ballesteros y a José María Álvarez Martínez y echaremos de menos a Fernando Delgado, su Director.
¡Qué pena¡
P.S. Cuando Emerita Tv comenzó sus emisiones me llamó Fernando para iniciar una serie de entrevistas sobre la Historia de Mérida tratando sobre Santa Eulalia; tengo grabada en DVD la entrevista y esta noche tendré que volver a verla.
Hasta siempre.

domingo, marzo 07, 2010

NOCTURNO EMERITENSE.

ATARDECER DE MÉRIDA...




LA CIGÜEÑA DE RÓMULO Y REMO.

EL HORNITO DE SANTA EULALIA

BALCÓN SOBRE EL GUADIANA.

GUADIANILLA, LA ISLA Y EL GUADIANA.

PÁJAROS SOBRE EL GUADIANILLA.


sábado, marzo 06, 2010

EL GUADIANA SIGUE CRECIENDO




domingo, enero 10, 2010

MÉRIDA, DÍA DE NIEVE...











sábado, diciembre 19, 2009

EN MÉRIDA EL CRISTIANISMO NO TIENE BUENA ARQUEOLOGÍA

sin más comentarios.