podrán

podrán cortar todas las flores;

siempre habrá un hombre semilla.

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sábado, junio 07, 2008

JOSÉ CABALLERO RODRÍGUEZ Y SU LIBRO "Maximialiano Macías y su tiempo, (1867-1934), Historia íntima de las grandes excavaciones en Mérida" I.


Como ustedes bien saben, y si no se enteran bien ahora, generacionalmente José Caballero Rodríguez es hijo de los años sesenta o de la época del desarrollo; y como quiera que deba de haber proporción entre el libro y el autor sus libros, como él mismo, están bien alimentados y educados y consecuentemente muy bien formados y finalizados; consecuentemente son altos y bellos y, cada vez, por madurez continua y sin reposo, están más entrados en carnes -entiéndase páginas, notas a pie de páginas, ilustraciones, conocimientos, honduras, etc.-.
El libro, y no es casualidad, lo ha publicado Artes Gráficas Rejas una editorial que impresiona cuanto y tan bien que al ver el Libro a sus padres impresores y textuales dijo como primera frase aquello de mis papás me miman.
O lo que es lo mismo estamos, a primera vista, ante un libro de muy bella factura cuyo contenido, lógicamente, le irá en acusada, aguda y afilada proporción.
Seguirá en otra entrada.

sábado, febrero 23, 2008

EL TESORO DE BARCARROTA, CUENTO DE SU HISTORIA.

Mi infancia está bien repleta de leyendas sobre tesoros escondidos en los más insólitos e insospechados lugares; y entre ellos se incluían los emparedamientos; pero nunca me imaginé esta bella Historia...
En esta ocasión José Ignacio Rodríguez Hermosell ha escrito con su esposa Nuria Ariza Perezagua el bonito texto del cuento de la historia de El Tesoro de Barcarrota en edición de la Biblioteca de Extremadura.
Y los dibujos de José Larios Polo armonizan sabia y proporcionadamente con el texto.
En resumen trata el cuento de cómo apareció , emparedada, una colección de libros pertenecientes al médico llerenense Francisco de Peñaranda varios siglos después de ser escondidos los libros por miedo a los inquisidores de mi ciudad natal.
Pero además y especialmente el cuadernillo sobrepasa a los niños, sus naturales destinatarios, y debiera ser materia de obligada lectura para los "viejos" españoles y los modernos judíos emparedadores del pueblo palestino.
Enhorabuena a mi amigo José Ignacio y a su esposa por este precioso himno al respeto.

viernes, febrero 22, 2008

ISABEL VELÁZQUEZ Y SUS "VIDAS DE LOS SANTOS PADRES EMERITENSES".

Ayer noche se presentaba en el Salón de Actos del Museo Nacional de Arte Romano, entre otros, el libro "Vidas de los Santos Padres de Mérida" cuya introducción, traducción y notas se deben a Isabel Velázquez.
Para hacerle los honores acompañaban a la autora el doctor Don José María Álvarez Martínez, director del M.N.A.R., y los catedráticos Don Ramón Teja, director de la Colección, y Eustaquio Sánchez Salor como presentador.
Es este obra uno de los monumentos literarios más interesantes del período visigodo no sólo por lo que hemos ya obtenido de él sino también por lo que aún podemos obtenerle.
Y ello, además, será posible por la traducción de Isabel Velázquez, catedrática de Filología Latina de la Universidad Complutense, que nos ofrece un texto científicamente más moderno que, lógicamente, nos aporta una interpretación más contemporánea de la Mérida visigótica; también más española por referencia a la traducción inglesa de Garvin -no obstante seguiré usando, por afecto, la edición de Aquilino Camacho Macías al tiempo que recomiendo la edición latina de A.Maya-.
Pero en esta obra hay algo más que la simple narración de la más poderosa metrópoli, de los obispos más santos y poderosos, de los mortales más próximos a la gloria celestial o de la mártir más próxima a Dios y, por ende, más poderosa de la Hispania visigótica.
Las "Vidas" constituyen una obra aún no suficientemente glosada porque aún no han sido estudiados los procesos que en ella subyacen; o lo que es lo mismo: la intención o intenciones con que fue redactada la revisión del original, amén de...
Por último además de felicitar a Isabel Velázquez, conocida por sus inapreciables investigaciones como " la de las pizarras" visigóticas, hemos de felicitar a la Editorial Trotta que ha publicado un libro "emeritense", acaso el que más, con una muy cuidada y acertada edición.
Yo, haciendo uso de la antigua técnica de la sandía, ya he calado la obra; y las incisiones tanto en la introducción, traducción y notas ofrecen un magnífico aspecto y sabor; a título de ejemplo diré que Isabel Velázquez advierte que en esta obra no hay referencia alguna a "la Pasión de Santa Eulalia"...

sábado, mayo 26, 2007

JOSÉ IGNACIO RODRÍGUEZ HERMOSELL PUBLICA "SEGUNDA BIBLIOGRAFÍA BARCARROTEÑA"

A decir verdad no sólo he leído en el desierto es decir diccionarios y enciclopedias o el Mahabharatta y el Ramayana; también he leído bibliografías por necesidad del guión pero apenas he leído una bibliografía además literaturaria.
Y tal excepcional bibliografía se denomina Segunda Bibliografía Barcarroteña.
Y cual autor es mi amigo José Ignacio Rodríguez Hermosell que, cuando escribe, hace honor a su segundo apellido aún en algo tan insípido, por regla, método y sistema o necesidad.
De Barcarrota era Hernando de Soto y el refrán, entre gracioso y despectivo, según el cual “la que no corre trota”; de otro antiguo, testigo del fratricidio y del pueblicidio hispanoportugués, ya nos dio cuenta el autor: "portugueses volved a Barcarrota por la ropa”.
De Barcarrota también viene su famosa Biblioteca
De Barcarrota posiblemente llegó a Calamonte algunos de mis genes con el apellido Araque -acaso mi quinto abuelo porque mi bisabuela por línea paterna materna se llamaba Encarnación Ruiz Araque-; pero este apellido ya no se conserva allí según me testimonió José Ignacio.
Por ello leer este libro consiste en una agradable paseo por acaso una de de las ramas de la que cuelga mi vida; en él se recorren lugares, momentos, acontecimientos, hallazgos, personas, personajes y autores con algo más que ciencia. Y es que José Ignacio también domina y domeña la Literatura (también es el primer suibloguicida)
Enhorabuena.


LOS NIÑOS DE LOS OJOS ROJOS - smokin blue

jueves, abril 26, 2007

JUAN MIGUEL FERNÁNDEZ SÁNCHEZ HA PUBLICADO "Los canteros Lieves y Maeda".


Un libro, como la mayor palabra que es, además de sus correspondientes denotaciones porta sus correspondientes connotaciones.
El libro, Los Canteros Lieves y Maeda en la Baja Extremadura -Aportes Documentales-, de Juan Miguel Fernández Sánchez es buena prueba.
Juan Miguel ha escrito una obra en la que se ven expresa y nítidamente el cincel y el martillo o el compás y la escuadra de los maestros de traza y canteros que diseñaron o labraron las piedras de la Extremadura del Sur; pero, además, Fernández Sánchez evidencia otra constante vital de la Historia de Extremadura sino la de toda la España: el Norte también como origen, casi desconocido o por reconocer, de los hombres del Sur y de su cultura -y vida-.
Y es que el comparativismo Norte-Sur apenas si ha ido más allá de Sáinz de Hoyo por imposición, por más lustre, de nuestros orígenes judíos y árabes, acaso para acallar la deportación en masa de los hispanomusulmanes durante la Reconquista y de los judíos tras su consumación.
Día habrá que los orígenes norteños- y no sólo guerreros que son los que se han impuesto en la literatura histórica- alcancen interés historiográfico; entretanto he aquí un sincero puente.
También aporta mi amigo Juan Miguel otra evidencia: que sobre la Extremadura dividida en mil y una circunscripciones jurisdiccionales el Arte, además de la Inquisición, se imponía como hecho universal; los maestros canteros de Juan Miguel Fernández disponían y picaban la piedra tanto para la Orden de Santiago como para la Casa de Feria. Y documentar y expresar este hecho es de relevancia historiográfica extraordinaria por cuanto personaliza y explica la unidad constructiva de la Baja Extremadura a la que por mor de contigüedad se le ha implicado como aculturada por Andalucía.
Enhorabuena y felicidades, Juan Miguel.

lunes, marzo 26, 2007

SE PUBLICA EL LIBRO "LA ANTIGUA SEDE METROPOLITANA EMERITENSE" DE AQUILINO CAMACHO MACÍAS.
















Al fín la obra de Aquilino Camacho Macías La Antigua Sede Metropolitana de Mérida(Proceso evolutivo de una "iglesia local") ve la luz gracias a las gestiones de Agustín Velázquez Jiménez concretadas por Rafael Mesa Hurtado como Presidente de la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida; la obra se acompaña de un apéndice de la la historia eclesiástica emeritense desde 1875 hasta la actualidad que ha corrido a cargo de Teodoro Agustín López López; de forma incomprensible esta tesis doctoral y a la par este monumento histórico emeritense y lusitano con valor universal permanecía inédito.
Desde mi interés por el universo eulaliense aún veo más grave el carácter de inédita de esta obra pues sin duda en él se desarrrolló uno de los mejores trabajos de investigación realizados sobre la figura de Santa Eulalia y que, aún permanece vigente.
La presentación del libro se realizó el pasado jueves en el Salón de Actos del Museo Nacional de Arte Romano en presencia de las máximas autoridades eclesiásticas extremeñas.
Con esta publicación quedan definitivamente plasmadas en su conjunto y en una sóla obra las muchas, buenas y significativas aportaciones de la excepcional Iglesia Emeritense a la Iglesia tanto Hispana como Universal, hecho sólo tenido en cuenta para detentar su alto prestigio.
Y es que Mérida, su obispo San Masona y el Duque Claudio fueron el último reducto del Cristianismo Trinitario en Europa...

sábado, febrero 10, 2007

cuarto libro de AGUSTÍN VELÁZQUEZ JIMÉNEZ.

REPERTORIO DE BIBLIOGRAFÍA ARQUEOLÓGICA EMERITENSE II, EMERITA 2000.
Cuadernos emeritenses-19,

Museo Nacional de Arte Romano, Asociación de Amigos del Museo y Fundación de Estudios Romanos, Mérida- 2002.

No, no es un libro de gramática perfecta -no la necesita- ni de estilo expresamente personal en lo literario aunque para escribirlo, además de ser hipersensible y capacitado en los menesteres literarios y excelente historiador de lo que otros entienden por “trivial”, hay que tener la jobítica personalidad de su autor -cuando lo estaba terminando me contaba las exasperantes “jugadas” propias de Word haciendo juegos malabares con su trabajo-; además para redactarlo hay que conocer en mayúsculas con el alma y con las manos la Arqueología Augustanoemeritense; además como dijese el poeta este libro “es lo más necesario” porque tiene, en su caso, “muchos nombres”, los muchos nombres que, día a día, en todo el mundo y en todas las lenguas, escriben sobre Augusta Emerita.
Por tanto para SABER de Augusta Emerita y de su Territorium -por extensión de las Hispanias Romanas-, hay que recurrir a este libro como rica fuente temática presentada en libros, folletos y en artículos; y, sobre todo hay que recurrir a él para investigar.
Yo pude participar de sus fértiles aguas, por la generosidad, y amistad no correspondible, del autor, cuando el libro estaba en ciernes y me resultó muy útil y aún definitivo en mi libro Santa Eulalia de Mérida, la Grandeza de lo Pequeño.
Lógicamente Agustín Velázquez Jiménez, uno de los más entrañables, acogedores y buenos personajes augustanoemeritenses -en su definición antoniomachadina y mía propia- es el Conservador responsable de Documentación del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida; por tanto lo es de su Biblioteca y, a su vez. por tanto cuanto libro, folleto o artículo entra en ella pasa por sus ojos y lo anota.
La Colección en que se inscribe este libro, Cuadernos Emeritenses, forma parte de la importante labor editorial del Museo Nacional de Arte Romano en colaboración con la Asociación de Amigos del Museo y la Fundación de Estudios Romanos; una buena parte de los más importantes especialistas en la Antigüedad romana y tardía emeritense han publicado en ella configurando una visión inapreciable de la época.
Lógicamente el prologuista del libro es José María Álvarez Martínez que es el director de la Institución; pero además porque Álvarez Martínez es el prologuista más necesario que ejerce en Mérida cuando y en tanto más de la Antigüedad se versa.
Con sus palabras, finalizo esta presentación, aunque a desdetiempoya no a deshora, : “El Repertorio de Bibliografía Arqueológica Emeritense -escribe José María Álvarez Martínez- es una obra fundamental, necesaria como decíamos para todo aquel que quiera asomarse a la realidad arqueológica augustana, y no tenemos palabras los que hacemos de la arqueología emeritense el centro de nuestra vida profesional para agradecer este esfuerzo que debemos a Velázquez”.
Tampoco las tenemos los que nos acercamos a esta obra buscando las suyas no desde la profesión laboral pero sí desde la profesión vocacional. Y es que la vieja Mérida, aunque muchos la recrean, sólo pocas nos la acercan; entre estos Agustín Velázquez Jiménez.

miércoles, febrero 07, 2007

del tercer libro de JOSÉ CABALLERO RODRÍGUEZ.

ALEJANDRO DE LABORDE Y MÉRIDA, pequeña historia de grandes grabados.
Con su primer libro, Historia Gráfica del Cine en Mérida.1898-1998, seguida de Recuerdo de Mérida, en colaboración con Carlos J. Carvajal, José Caballero Rodríguez comienza una andadura historiográfica que, de lo meramente local, pero no por ello menos valioso, en el año 2004 dio un salto a la Historia de interés universal: Alejandro de Laborde y Mérida, pequeña historia de grandes grabados.
Para la crítica de este libro recupero la presentación que hice del mismo en el Salón de Actos del Museo Nacional de Arte Romano:
“Buenas tardes y bienvenidos todos -público amante de los libros, amigos y compañeros de la Asociación de Estudios Emeritenses- a la presentación del libro ALEJANDRO DE LABORDE Y MÉRIDA. PEQUEÑA HISTORIA DE GRANDES GRABADOS obra de la que es autor José Caballero Rodríguez.
Usualmente la presentación de un libro corresponde a algún personaje con algún relieve; no es mi caso; si he aceptado realizar esta presentación es por la única razón de amistad que me une a Pepe Caballero, uno de los más prolíficos y acertados investigadores de la ciudad de Mérida.
José Caballero Rodríguez nació en la ciudad de Mérida el día 27 de octubre de 1963 en el barrio de San Bartolomé. Pero a esta condición de emeritense de nacimiento y crianza Caballero le añade la de emeritense investigador de su Historia. Y en esta ocupación no profesional ha realizado ya una obra de extraordinaria valía: tres libros plenos de bellas imágenes y de acertado aparato científico como son, además del que presentamos: la HISTORIA GRÁFICA DEL CINE EN MÉRIDA.1898-1998, publicada por la Editora Regional de Extremadura en 1999 o RECUERDO DE MÉRIDA(1900-1935).TARJETAS POSTALES DE LA CIUDAD QUE RECUPERÓ UN PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD) escrita en colaboración con Carlos J. Carvajal Crespo y editado por Artes Gráficas BOYSU en el año 2002.
Por todo ello, a despecho de lo poco que se lleva a cabo en esta ciudad reconocer en público los méritos ajenos de los nuestros que carecen de cierto morbo, insisto, aunque él no se sienta aludido, en el hecho de que nos encontramos ante un eminente historiador y maestro en el uso preciso y bello tanto de las imágenes como de las palabras.
Así sus libros pueden ser apreciados y gozados por todos, desde el intelectual al mero curioso, desde el interesado al que los encuentra por casualidad. También para los que apenas si ya tienen fuerzas en los ojos para recordar son los libros de Pepe Caballero; libros en los que impone o en los que, mejor dicho, proyecta su personalidad afable, generosa y comunicativa.
Con esta obra José Caballero Rodríguez alcanza la madurez de investigador pues como dice José María Álvarez Martínez ha realizado un “magnífico estudio” y una monografía “ conducida con el rigor y el método adecuados”; por ello se consagra como singular e imprescindible historiador emeritense de una parcela importante de la compleja Historia de nuestra ciudad junto con otros historiadores, autores de excelentes libros; entre otros muchos que no podríamos nombrar y entre los que destacan numerosos miembros de nuestra Asociación de Estudios Emeritenses: José María Álvarez Martínez, José Luis de la Barrera, Agustín Velázquez Jiménez, Pedro Mateos Cruz, Francisco Morgado Portero, Magdalena Ortiz Macías, Fernando Delgado Rodríguez, José Antonio Ballesteros Díez, José Montero Olmenat, Máximo Pulido Romero, Javier Doncel Rangel...etc. etc..
La obra de Caballero Rodríguez ALEJANDRO DE LABORDE Y MÉRIDA. PEQUEÑA HISTORIA DE GRANDES GRABADOS ha sido publicada por Artes Gráficas Rejas que ha actuado como editorial e impresor. Nuestra más sincera enhorabuena por este trabajo que es una edición de altísima calidad y belleza extraordinaria.
Y como los grabados de Laborde constituyan uno de los motivos emeritenses más solicitados para su goce y exposición en cualquier lugar (bares, despachos, casas particulares, etc) Artes Gráficas Rejas acompaña el libro ALEJANDRO DE LABORDE Y MÉRIDA. PEQUEÑA HISTORIA DE GRANDES GRABADOS con una carpeta de láminas. Estas láminas son repetición de las láminas de Laborde integradas en el libro. Y, como entre las variadas virtudes de Pepe Caballero se encuentre el coleccionismo, el libro se completa con numerosas imágenes inéditas de monumentos emeritenses realizados por otros viajeros en el siglo XVIII.
El prólogo de este libro ha sido realizado por José María Álvarez Martínez, Cronista Oficial de la Ciudad de Mérida y director del M.N.A.R.; sin lugar a dudas nos encontramos ante un trabajo noble, exhaustivo e interesante al que destacamos expresamente por no ser un trabajo de compromiso sino de investigador. No en vano Álvarez Martínez goza de una perspectiva científica tan completa sobre el mundo histórico emeritense que le hace valorar convenientemente esta obra de Pepe Caballero no ya sólo en sus aportaciones a la historia local emeritense sino en sus aportaciones a la historia española o francesa. De cualquier manera cualquier aportación a la historia de Mérida lo es también a la historia universal por ser Mérida Patrimonio de la Humanidad y objeto de interés científico mundial.
Entre otras aportaciones Pepe Caballero realiza, por vez primera, la traducción del texto francés al español.
Y una traducción, lo que podría ser una nimiedad en cualquier otra circunstancia, en la historiografía emeritense alcanza una importancia considerable, en ocasiones determinantes; por ejemplo, basándome en mi experiencia la no traducción del texto inglés de algún investigador norteamericano, al que todo el mundo cita, nos ha privado de la más sublime e inesperada interpretación de la figura de Santa Eulalia. Lo mismo sucede con otros textos que hacen referencia a la historia emeritense y que, por mil razones, no han sido formalmente traducidos.
Con su traducción del texto francés de De Laborde, avalada por su condición de filólogo, no sólo nos sitúa Pepe Caballero ante las fuentes literarias del texto que escribió De Laborde: el viajero Antonio Ponz, uno de los escasos viajeros ilustrados de nacionalidad española que describieron Mérida y sus monumentos en siglos pasados. También nos sitúa ante la asombrosa e inesperada valoración que de Mérida y los emeritenses tenía este ilustrado francés. Aunque reconoce a Mérida como “una de las villas más abandonadas y pobres de la Monarquía española” se hace eco de las palabras de un visitante italiano que la comparaba con Herculano considerando él mismo a Mérida como la mejor cantera de restos romanos tras los de algunas regiones italianas.
Del Hornito dice que “Menos conocida quizás, por ellos, que por los extranjeros atraídos a Mérida por la reputación de sus Antigüedades, esta capilla es, en efecto, un monumento digno de la curiosidad de los amigos del Arte”. Según su interpretación “Ningún monumento antiguo, incluso la columna de Trajano, ofrece datos tan preciosos y tan interesantes sobre el equipamiento militar de los romanos”. Incluso anuncia un asombroso descubrimiento: entre la “multitud de armas ofensivas y defensivas” “ se distingue un casco con visera, invención que se creía pertenecía a los siglos modernos y que no se había visto más que en cerámicas griegas, impropiamente calificadas jarrones etruscos”.
También presenta De Laborde a Mérida como ciudad más persistente que la misma Roma: “Los acueductos de Mérida no se rindieron ni en grandeza ni en magnificencia a los de la misma Roma y es fácil convencerse de eso con el aspecto de sus ruinas”.
De Laborde, a pesar de la pobreza que reina en Mérida, observa el buen gusto de sus habitantes y reconoce que el Obelisco o Columna de Santa Eulalia “tiene sin embargo mucha elegancia y sutilidad” concluyendo que “previene en favor del buen gusto de sus habitantes”.
José Caballero biografía con datos inéditos no sólo a Alejandro de Laborde, también a su familia que, aunque de origen español, manejó las finanzas francesas en los últimos días de la monarquía borbónica allá por el siglo XVIII.
Descubriendo a Laborde como arqueólogo y dibujante Pepe Caballero arruina el mito de Laborde como espía napoleónico.
Según descubre Pepe nos descubre De Laborde vino a España a aprender y una de sus primeras asignaturas fueron las ruinas de la antigua Augusta Emerita.
Antes de morir en la guillotina Diderot definió a su padre como “el nuevo Midas”. Y Alejandro de Laborde, hijo de un hombre rico de su tiempo, comenzó su formación viajando, como era entonces preceptivo en las mejores familias francesas. Al llegar a Mérida se convirtió en uno de los primeros “arqueólogos” de Augusta Emerita bajo la dirección de Manuel de Villena Moziño, acaso su primer “arqueólogo oficial”. Y, como Elio Antonio de Nebrija, siglos antes, Laborde también echó mano de la regla para medir los monumentos romanos emeritenses. Tal como nos hace saber el prologuista José María Álvarez Martínez De Laborde tomaba medidas antes de dibujar los monumentos.
También se convirtió De Laborde en uno de sus primeros descriptores gráficos y, por obra del Ayuntamiento de la Ciudad de Mérida, en el “retratista” más popular de los monumentos romanos de la ciudad. Por cierto gracias a la labor investigadora de José Antonio Ballesteros Díez sabemos que un grabado emeritense de Laborde, el correspondiente al Hornito, forma parte de la colección “Paisajes” de la Real Vajilla de Palacio, perteneciente ahora a Patrimonio Nacional. Por encargo de Máximo Pulido Romero otro grabado de Laborde ha sido plasmado en cerámica valenciana. Ambas realizaciones forman parte de las escasas reproducciones plásticas de estos dibujos que, a lo más, habían sido coloreados por encargo de los suscriptores.
Para cerrar mi intervención intentaré situar la obra ALEJANDRO DE LABORDE Y MÉRIDA. PEQUEÑA HISTORIA DE GRANDES GRABADOS en su contexto histórico: el de las íntimas relaciones entre Augusta Emerita o Mérida y la Galia o Francia.
Si no antes, pues junto con los romanos de Augusto llegaron legionarios galos a asentarse en Lusitania, desde luego con toda seguridad, comenzaron estas relaciones, hace ahora unos 1700 años.
Sucedería este hecho cuando, hipotéticamente, el Prefecto de las Galias, envió embajadores para comunicarles a los responsables de la ciudad que Augusta Emerita se había convertido en la capital de la Diócesis de las Hispanias. A partir de entonces sobre las calzadas que se dirigían a Roma se singularizó una nueva ruta: la ruta que, desde las Galias, se dirige hacia Augusta Emerita. A través de este camino galo-emeritense los franceses siempre supieron ver, interpretar, hacer suyo y universalizar lo mejor de nuestra ciudad y sus habitantes.
Y hasta el francés menos relacionado con nuestra ciudad como lo fue Claude Sicard, pionero europeo de la arqueología en Egipto, encontró casi imposibles noticias, en el lejano Egipto y a finales del siglo III, de lusitanos que actuaban como fuerzas fronterizas del Imperio enrolados en la “Primera Cohorte Augusta Pretoriana de los Lusitanos”.
Desde el siglo IV Mérida y lo emeritense han fascinado a los franceses hasta hermosísimos extremos como las láminas de Laborde; o también hasta asumir como primera protagonista de su literatura a una emeritense, la emeritense por antonomasia: Santa Eulalia.
Otras fascinaciones francesas por nuestra ciudad la protagonizaron el obispo San Gregorio de Tours que hizo referencia de la floración milagrosa de unos árboles situados frente a la basílica de Santa Eulalia o la aristocracia francesa que utilizó el nombre de Santa Eulalia para bautizar a princesas y otras damas nobles.
Sin lugar a dudas cuando Roma dejó de ser el espejo en el que verse Augusta Emerita los galos o franceses siempre le recordaron que ella era fiel remedo de la “ciudad eterna”.
José Caballero Rodríguez así nos lo sugiere y demuestra con el gran libro ALEJANDRO DE LABORDE Y MÉRIDA. PEQUEÑA HISTORIA DE GRANDES GRABADOS.

A todos los presentes: gracias por su presencia en la presentación de este libro”.

miércoles, enero 24, 2007

GARCÍA LORCA EL "LALI"

Federico García Lorca y el autor tienen en común posibles orígenes judíos -en mi caso también palestinos-, también de profesión carpinteros, y un claro interés poético por Santa Eulalia de Mérida.
García Lorca integró en su libro Romancero Gitano el bello Poema de Santa Olalla de Mérida; la respuesta a mi pregunta de por qué este poema garciloquiano no lo encontré en los escritos de su entorno familiar ni de la Fundación que lleva su nombre -antes al contrario-. Y es que por línea materna García Lorca descendía de totaneros que continuaban en su madre, doña Vicente Lorca Romero, el eulaliensismo militante: Santa Eulalia de Mérida es la patrona de la ciudad murciana de Totana. El descubrimiento se lo debemos a Martine Cabriolé y su divulgación a Ian Gibson.
Afortunadamente cuando leí el excepcional libro La Sangre desgranada de Federico García Lorca de Salvador García Jiménez encontré la respuesta documentada: el bisabuelo materno de Federico, Bernardo Josef de Lorca Alcón, había nacido en Totana con antecedentes totaneros muy antiguos e, incluso, antes, en Lorca.

Este libro es una curiosa e interesantísima mezcla de historia y ficción y en ella sobresale la biografía de Federico en Totana; pero especialmente sobresale, a su vez en ella como nota genial, el mote que le habrían de haber puesto por su fervor eulaliense: “el lali”.
Por cierto su madre, en un bello anacronismo, le transmitió a su hijo el nombre ya anticuado de Olalla por el de Eulalia;éste el que se había impuesto en Mérida y en Totana desde las postrimerías del siglo XIX pero que permanecía en la alacena de sus sentimientos.
Recomiendo muy vivamente la lectura de este libro por su bella prosa póetica y su fecunda y bien desarrollada imaginación dando vida a un García Lorca "desgranado" y totanero.
Mi referencia: Santa Eulalia de Totana: fín del mito andaluz y paterno como inspirador de la obra de Federico García Lorca, Antonio Mateos Martín de Rodrigo, Cuadernos de la Santa, nº 8, Fundación de la Santa, Murcia, 2006, pp.121-127.




lunes, enero 22, 2007

PUBLICADAS LAS ACTAS DEL CONGRESO INTERNACIONAL EULALIA DE MÉRIDA Y SU FIGURA HISTÓRICA








El libro, Eulalia de Mérida y su figura histórica, editado por la Fundación El Monte y que recoge las ponencias del XVII Centenario del Martirio de Eulalia de Mérida fue publicado a finales del año pasado y presentado en la Basílica de santa Eulalia por sus responsables (de izqda. a derech. Don José Luís de la Barrera Antón, Conservador del M.N.A.R., Secretario del Congreso; D. José María Álvarez Martínez, Director del M.N.A.R, Director del evento y D. Antonio Bellido Almeida, párroco de la Basílica de Santa Eulalia de Mérida).

PONENCIAS:

SANTA EULALIA Y SU TIEMPO.

La Iglesia y la sociedad hispana en la época de santa Eulalia de Mérida,

Ramón Teja Casuso.

I Santi Patroni: i martiri come patroni civici nell´occidente romano,

Alba María Orselli.

Reliquias y tesoros eclesiásticos. De la Antigüedad a la Edad Media,

Luigi Canetti.

Literatura martirial cristiana,

Eustaquio Sánchez Salor.

El tópico de la laus urbis en el himno de Prudencio en honor de santa Eulalia,

César Chaparro Gómez.

EL CULTO A SANTA EULALIA A TRAVÉS DE LA HISTORIA.

La figura de Santa Eulalia de Mérida en su liturgia propia,

Teodoro Agustín López López.

Sermonario eulaliense,

Francisco Tejada Vizuete.

Sainte Eulalie dans la toponymie de la France.

Annette Brasseur.

Eulalia de Barcelona, atleta de Cristo: historia de una sentida y fundamentada devoción,

José María Martí Bonet.

El culto de santa Eulalia de Mérida en Oviedo,

Justo García Sánchez.

El culto y la devoción a Santa Eulalia de Mérida en Totana(Murcia),

Juan Cánovas Mulero.

El culto a santa Eulalia y su proyección en América,

José Luís de la Barrera Antón.

La villa romana dela Aldehuela y la ermita de Santa Olalla en Cáceres,

Enrique Cerrillo Martín de Cáceres.

MANIFESTACIONES ARTÍSTICAS EN TORNO AL CULTO A SANTA EULALIA.

La basílica de santa Eulalia a través de los tiempos,

Francisco Tejada Vizuete.

La iconografía de Santa Eulalia en la Antigüedad y en la Edad Media.

María Cruz Villalón.

Santa Eulalia de Mérida y los orígenes de las lenguas y literaturas europeas.

Antonio Mateos Martín de Rodrigo.

Hymnodia eulaliense,

Manuel Domínguez Merino.

La iconografía de los santos Serván y Germán.

Celia Porras.

MÉRIDA Y SANTA EULALIA.

En el XVII Centenario de su martirio. Notas de la devoción a Santa Eulalia en Mérida,

José María Álvarez Martínez.

Santa Eulalia de Mérida: de los divinoa lo profano (cosas del vino),

José Luís Mosquera Müller.

Fervor eulaliense de los los emeritenses,

Juan Fernández López.

Monumentos eulalienses de Mérida,

Walter Trillmich.

Espectáculos profanos en las fiestas de santa Eulalia durante los siglos XIX y XX,

José Caballero Rodríguez.

Historia de la Asociación para el Culto a la Mártir santa Eulalia,

Juan Antonio Morales-Pogonowski Martín.

Muchos son los valores de santa Eulalia de Mérida que muestran estas páginas: especialmente su importancia y su universalidad o su singularidad; desde Augusta Emerita, a través de los siglos, se fue enraizando su culto y consideración no sólo entre los ya amplios limes del Imperio Romano sino que se expandió por casi toda Europa y las Américas con las más diversas implicaciones.















sábado, enero 20, 2007

A ORILLAS DEL MISTERIO-VILLANCICOS- DE ANTONIO BELLIDO ALMEIDA.

Tras el extraordinario prólogo de D. Antonio Montero, arzobispo emérito, pocas consideraciones más pudieran decirse del contenido del libro y de su autor; pero no quiero sino hacerle llegar que, según modestamento interpreto, es la primera vez que un poemario de villancicos, también entre cualquiera de ellos espigados de cualquier momento, se establece la simetría entre el parto de la Virgen María y el parto de cualquier mujer de cualquier tiempo: pues aún cuando en él también nace el hijo de Dios hay en este poemario no peines de plata fina sino niños y adultos que se ahogan; además sino frío amargo, sangre de parto, dolor insoportable sin ningún tipo de epidural, angustia y miedo… y soledad porque ni los suyos les conocían ya ni les podían albergar... es decir una descripción de realidades, ajena a tantos que sólo esnifan perfumes porque Dios y su Hijo no simbolizan ni representan a los más afortunados ni a los mejores - incluso el hijo de Dios como revolucionario frente a los revolucionarios hijos de los hombres no nació entre algodones como justificación de su proclividad revolucionaria-; al tiempo establece Bellido Almeida, también, la simetría dolorosa, lastimera, entre el parto de María y de las descolocadas actuales…Egipto fue la tierra de salvación pero en Egipto sólo hay refugio pero no hay gentes que te den las buenas tardes o la bienida.
Y es que, como no hace muchos días, le oí comentar a “una sudaca” que paseaba a una mujer mayor emeritense por la Calle de Santa Eulalia: “a mí nadie me habla”.
Y no creo que sea problema de lenguaje...
Pero Don Antonio, que es un cristocéntrico, es también eulalio, es decir, "bien hablado" - y consecuentemente un buen "escribidor"-, porque dice y escribe animado con la esperanza y el Espíritu impreso del “montañés”; pero lo hace con una particularidad divinamente humana: al contrario que Cristo, él sí sonríe, porque él pertenece a la generación de quienes se toman en serio a Cristo, al Cristo resucitado que, a pesar de la muerte, es esperanza y vida y, francamente, la mejor sonrisa.
En fin don Antonio viene a decirnos en sus desgarradores villancicos, en los que la pandereta es sustituida por el tambor fúnebre, que “si Dios no se hiciese como de hombre cómo el hombre habría de hacerse como de Dios”.
Y en esta convergencia no hay misterio sino un puente: Antonio Bellido Almeida en quien, a través de su mano, se ha emplumado, una vez más el Espíritu profético de Dios.
Gracias, querido amigo.
25 de diciembre de 2006, Día de la Natividad del Señor.

Y con la deseada aquiescencia del autor integro los penúltimos versos del último Villancico del libro, tan bello como dramático y humano en el que el poeta transcribe a Dios en los hombres con una sensibilidad inusual:

VILLANCICO DEL DESTIERRO.
"Toma el niño y a su madre y huye a Egipto, Herodes busca al niño para matarlo".Mt. 2, 13.
...
Dos años viven, mal viven,
"sin papeles", en la ausencia.
-"¿Dónde está tu Dios?, me dices.
En la piel de cada pena.
...

jueves, enero 18, 2007

JOSÉ LUÍS DE LA BARRERA HA PUBLICADO UN NUEVO LIBRO PARA EMERITENSEAR

No puedo decir aquello de “silencio se rueda”; mejor cabe ahora que diga “a leer que se escriben buenas historias de Mérida”.
Era tradición consolidada, hasta hace poco tiempo, quejarse del abandono que sufría la Historia no romana de Mérida; y digo que era tradición porque su conocimiento, desde que se formó la UNED emeritense, se desarrolla con pujanza, dignidad y casi suficiencia, especialmente colmatada por José Antonio Ballesteros Díez, siguiendo la brecha abierta por José Álvarez y Sáenz de Buruaga quien introdujo “los papeles oficiales del día a día emeritense” en el Hacer de la Historia de Mérida.
Ahora, tras bosquejar someramente los precedentes más inmediatos, sólo voy a referenciar la última edición: MEMORIAS Y OLVIDOS EN LA HISTORIA DE MÉRIDA de José Luís de la Barrera Antón realizada con maquetación de Ceferino López y editada por Artes Gráficas Rejas -los hermanos Francisco y Juan Rejas que apenas si tienen seguidores en el gremio impresor-.
Esta preciosa y voluminosa obra integra una original, adecuada y rica imaginería -debida a la extraordinaria labor fotográfica de Manuel de la Barrera, padre del autor, y de Ceferino López-; sin embargo, como además la vocación del autor sea la Historia escrita con exquisito tratamiento de estilo, el texto alcanza la excelencia literaria; De la Barrera se expresa a través de una suficiencia historiográfica, suficientemente demostrada y aquilatada, también aquí mostrándose -y es especialista en ello-, como un conocedor no sólo de “las piedras” sino también de las almas y del almario histórico de los que se cobijaron entre ellas revelando detalles inimaginables y sorprendentes; por ello concluye una obra necesitada por unos pocos que la entrevíamos, necesaria para muchos que no la esperaban e imprescindible e imperdible para todos los que quieran conocer la Historia de Mérida; tanto para el maduro como el emeritense en ciernes, para el emeritense que vio o para el emeritense que no alcanzó a ver. Además, al fin, con la obra de De la Barrera Antón la Historia Contemporánea de Mérida queda libre de tabúes desde la más exquisita imparcialidad personal e historiográfica con su apresto crítico sobre la Segunda República, la Guerra Civil y la Postguerra en Mérida; pero también De la Barrera hace desaparecer otro tabú menor porque también confiere valor historiográfico a hechos emergentes y “efímeros” como el graffiti o su versión gamberra de la “pintada” salvaje.
Y es que él asume que el historiador tiene que actuar, las más de las veces, como antiprestidigitador y “sacar” la realidad de la mentira, del engaño, de la manipulación o del no menos infortunado “yo creía que…”.
Pero si en esta obra se deduce un autor que sigue la senda de los maestros clásicos en su parágrafo de los “Siete Pecados Capitales en Siete Personajes de la Historia de Mérida” se palpa que converge plenamente con ellos además creando personajes tan particulares como extraordinarios; y entre estos personajes y sus correspondientes “pecados” destaca “Gelmírez” a quien nombra, resume y recrimina como “príncipe de los envidiosos”-este obispo compostelano fue el que “desarzobispó” Mérida en la Edad Media para darle a Santiago de Compostela, en evidente latrocinio, la consideración de centro religioso más importante de Europa Occidental en sustitución de nuestra ciudad que lo había sido desde el siglo IV hasta la invasión musulmana -y con excepcionales méritos propios y reales-; también destaca su correcta interpretación del problema psicológico del abad Nancto en “La Lujuria” o “Las tribulaciones del anafrodita Nancto”, conspicuo emeritense de adopción, quien por sus orígenes eclesiásticos africanos más que por trastornos psicológicos, no podía caer en la indignidad del pecado…
Y todo su libro, aunque historia local, lo inscribe José Luís de la Barrera Antón en su momento y en sus circunstancias regionales, nacionales o internacionales mostrándonos una ciudad cosmopolita y abierta -¿es casualidad que su primer personaje emeritense sea “el negro Bartolomé”?.
Y es que Mérida, Augusta Emérita o Emerita para los romanos, forma parte preeminente del mundo pues fue concebida por el segundo personaje más importante de la época de su fundación como una pequeña “roma”- pero no por ello menos eterna y receptiva -.
José Luís de la Barrera Antón así lo sabe y así lo manifiesta.
Enhorabuena, querido amigo.