podrán

podrán cortar todas las flores;

siempre habrá un hombre semilla.

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domingo, julio 05, 2009

DICHOSO AQUEL QUE DE PLEITOS ALEJADO...


Llevamos Jesús Vinagre y yo dos días, esperamos terminar hoy, dándole movimiento a las horcas, tanto a las rectas como a las curvadas; y es que hemos adquirido dos camiones de estiércol de caballo para abonar nuestras respectivas plantaciones.
Pero el estiércol tiene el peso añadido de numerosas piedras, algunas auténticos bloques; y si ellas no fuesen inconveniente menor nos encontramos con cuerdas que aún nos dificultan más el trabajo.
Pero como merezca la pena el esfuerzo dentro de poco será un buen recuerdo.
El abono de las tierras con estiércol es ya una práctica casi imposible; de aquí que estamos intentando ocultarlo a los ojos de los desaprensivos que siguen el antiguo refrán: "si los ladrones supieran el valor de estiércol no robarían otra cosa".
Y es que el estiércol se ha convertido en un bien tan preciado que cuando los gitanos portugueses levantan sus campamentos, hay hortelanos que van a recoger el estiércol que dejan - estos mismos cuando los ven amontonados en los campos solitarios también lo hurtan-.
Yo hace años observé una práctica práctica similar en Calamonte; cuando pasaban las mulas por mi calle alguna vecina salía a recoger los cagajones para echarlos en las macetas que crecían más lozanas.
No obstante hay que tener cuidado ya que si el estiércol no está hecho el alto calor que desprende quema las plantas.
¡Qué tiempos aquellos en que las plantas disponían de tierra de estercolera¡

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