podrán

podrán cortar todas las flores;

siempre habrá un hombre semilla.

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domingo, junio 08, 2008

BUENOS DÍAS, PARÁSTERE.


Imagen ideal de un corazón humano.
No sé si en tu mundo ya ha sucedido el alba y los pájaros han abandonado los árboles de los parques o aún continúan en su bello chismorreo de cómo han pasado la noche o de qué van a hacer durante esta jornada tan larga del mes de junio - hay algún pajarillo que mira de reojo a alguna pajarilla que parece ser la más guapetona-.
Pero lo más importante es que tú te encuentres bien y feliz y que tu nuevo día te sea tan alegre como el que comienzo a vivir yo. Te lo deseo de corazón. Pero me preguntas qué es el corazón; pues verás es una caja sin filos, tonta, atolondrada, inoportuna, desbocada y deslenguada que tenemos dentro del cuerpo a la altura del pecho, lejos de los pies para que no camine muy aprisa y del cerebro para que tenga un poco de libertad; además es vecino de los pulmones que le insuflan el aliento de vida y del estómago que le proporciona las calorías necesarias para que siempre esté al rojo encendido. ¿Que tú no tienes corazón? Pues el día que bajes a la Tierra ya verás cómo te crece uno y muy grande, enorme. ¿Que ya has bajado a la Tierra, el día que me conociste, y que no te ha crecido? Bueno, no importa, no a todo los humanos le crece un corazón y tampoco tenía por qué crecerle a una estrella; pero lo importante para mí es que cuando bajes como mariposa o como luciérnaga, o como estrella fugaz, caigas en mi corazón, aunque sea de refilón, y se llene todo de vida y de música y de alegría.
Y es que desde mis noches infantiles de cine de verano simpre he deseado que una estrella me atravesase el corazón. Tú no lo comprenderás pero es la forma más bella de morir para cualquier humano.

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