podrán

podrán cortar todas las flores;

siempre habrá un hombre semilla.

martes, abril 08, 2008

EL CUENTO SIN PALABRAS.


Era un cuento sin palabras porque las palabras entonces eran como piedras atadas al cuello.
[estaban atravesando el río a bordo de una hoja de papel cuadriculado con las esquinas rotas y desgastadas por el paso de los dedos y el roce de los años (que el roce de los años desgasta más que la mirada afilada del tiempo)]
Era un cuento sin palabras; bueno, en realidad, de vez en cuando se oía algún sonido como un maullido u otra caricia; pero saltaban arcos iris y corrían nubes grises que, a veces, lloraban; y el sol, ¡qué alegría¡, daba empujoncitos de vida a las piedras; y las piedras chasqueaban las pupilas mientras los árboles se asomaban con cara de niño a los movimientos del camino: sí, eran peces, y eran ranas, y eran culebras, y eran murciélagos, y eran hormigas voladoras (éstas elevababan el camino hasta las montañas); pero cuando el camino fue águila el camino se elevó hasta el cielo y surgió la Vía Láctea; la Vía Láctea no era una gota inmensa de leche sino el vuelo quedo de una luciérnaga enorme, enorme, tan enorme como tu boca de asombro...
Pero que no te miento ni estoy en el mundo de los sueños; debes saber que era un cuento sin palabras en el que los personajes pronunciaban flores y pájaros, en el que los perros ladraban mariposas, en los que que tú y yo éramos espejos y todos los días nos decíamos paisajes y gentes -en alguna ocasión los pronunciábamos tan rápidos que apenas si los veíamos-.
Claro que este cuento no tiene un final feliz, como la propia vida; pero de tal suceso ya hablaremos.

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