podrán

podrán cortar todas las flores;

siempre habrá un hombre semilla.

lunes, enero 22, 2007

DE LOS INICIOS FOTOGRÁFICOS DE CEFERINO LÓPEZ EN EL TEATRO ROMANO DE MÉRIDA.


Ceferino López es uno de los escasos creadores extremeños que, sin descolocarse, se ha impuesto como una figura relevante de la fotografía española e internacional; nuestro común pasado calamonteño me hizo conocer íntimamente sus primeros momentos y circustancias como fotógrafo “artístico” a principios de los años setenta del pasado siglo y poseo, por ello, una pequeña pero muy valiosa colección de sus primeras aperturas de diafragma.
Actualmente, entre otras numerosas ocupaciones artísticas, Ceferino, que es el diseñador de la página oficial del Museo Nacional de Arte Romano, desarrolla la de fotógrafo oficial del Festival de Teatro Clásico de Mérida.
Curiosamente uno de sus primeros reportajes, entonces le interesaba plasmar el movimiento, lo realizó en el Teatro Romano de Mérida y el modelo fue el autor de este cuaderno de bitácoras.
No había elegido Cefe mal lugar para definir el movimiento: allí convergían en plena sazón el tiempo y todos sus efectos y yo como personaje abstracción dirigiéndome -tempus fugit- peldaño a peldaño hacia...
En ocasiones pocas, es el hecho que describo, en la fotografía no sólo hay técnica adecuada o sensibilidad artística expresa y creatividad siempre sobrepujando; también hay, simplemente, filosofía. Y mi caro amigo Ceferino López Reyes, el calamonteño más universal al que nadie nunca vió alterado, que abrió los ojos por ver primera a la luz de Mérida, aún inspira el aliento eterno de esta ciudad; eso quiere decir que aunque el tiempo huye él lo detiene , a veces, en un lugar y en un individuo con un incruento disparo de arte que los eterniza en una sola pero suficiente dimensión dotada de natural belleza, sea en un trozo de papel semirígido o sea en una más morigerada pantalla de ordenador.

¡PREMIO¡ LLERENA 1957







Quien me sostiene en brazos es mi vecina Vitoria; era el día de Pascua y además de la Navidad celebrábamos la recepción de un fabuloso premio en la Plaza Mayor de Llerena.
Días antes Vitoria había dejado en mi casa a Antonia-creo que Isabelita aún no había nacido- porque iba a coger aceitunas a la Sierra en donde su marido, Antonio Pozo, tenía un olivar en su falda -aún recuerdo el tropiezo que tuve en ese lugar y la fascinante impresión que me provocaron las piñas caídas de algún pequeño pinar cercano; no tendría yo aún los ocho años de este momento del que también recuerdo las cristalinas flores “siemprevivas” que se criaban espontáneamente en la sierra-.
Esa misma mañana Vitoria había hecho la compra en el comercio de Rafael y había adquirido en él una papeleta de la rifa benéfica de la hoy Hermandad de la Madre de Dios y de los Pobres -entonces dicha popularmente Hermandad de la Virgen de los Pobres de la que formaban parte tanto mi padre como mi hermano que fue también su nazareno y cuyo estandarte presidió nuestra segunda convocatoria popular-.
Si aquella papeleta tocaba, le propuso Vitoria a mi madre que repartirían el premio; y yo quedé como mano inocente como depositario.
Y por una vez, como depositario, di suerte; y el premio fue, como juzgaréis por la foto extraordinario, pues hasta los décimos de Lotería, “del Niño” Antonio, también tocaron.
Corría el año 1957 y animaban con su presencia y sus cantos los Campanilleros de Ntra. Sra. de Guadalupe. Mi muy querido primo Pepe, José Martín de Rodrigo Cano, desde la Estación de El Madroñal, Ciudad Real, contestaba a la carta que sobre el particular le habían enviado mis padres; extracto uno de su párrafos el que hace referencia a mi persona:

El Madroñal, 25 de Diciembre de 1957.

  • que si retratan al niño nos guardáis un periódico.

Evidentemente entonces salir en el periódico era algo extraordinario, muy extraordinario pero no creo que llegase a salir.

N.B. De todas maneras, de entre las varias fotografías del evento publico ésta.

poemas de POAMARIO.


Voy a bajar a las profundas simas
y convertirme en gnomo fantástico
para corretear entre las rimas
de los laberintos impenetrables.
Llerena 1971.

Desde mi hontanar te llamo, voz amiga,
empozando el lamento del destino.
No tengo corazón cruel ni mezquino
pero me siento triste y con fatiga.

Si quieres escuchar mis oraciones
un corazón feliz te está esperando
y un tupido rosario está anhelando.
la unión de dos distintas comuniones.

Mis ojos se durmieron en un pliego
cansados de mirar esta presteza
que en las altas colinas es destreza.

Bañan sueños inútiles mi mente
ávido portador de mí, demente,
y pierdo la existencia. Estoy ciego.
Llerena,1970.

Rubio o negro. La marca no me importa. Dibujo de Manuel Villar Prieto.
Yo busco las bacterias canallescas Valladolid, 1977.
en el vaso mediocre de un cigarro
arcaico. Mi placer dilata
sus cenizas coralinas y asesina
la voz crucificada. ¿No se escapa
el humo de su encierro?, ¿ vuelve el geniecillo
dormido a recobrar su libertad?
Oigamos cómo cantan las cenizas
cenicientas. Oigamos del extraño
sacrificio una queja rubia o negra.
Oigamos la palabra embalsamada
y emborrachemos de humo los pulmones.
Es espantoso ver la nicotina
incrustrada en el pecho. ¿Qué me importa,
dices, si no he tenido tiempo de
barrer la alcoba?
Después tan sólo queda una colilla
despreciada, tirada por la calle
esperando que un viejo pordiosero
la tome entre sus manos.
Y tú serás
el cáncer y el remedio a la vez. Y
el mundo seguirá
como antes. Apresúrate a dormir
la muerte injusta. Velaré por ti,
por mi, por nuestro amor.
Seremos los
cigarrillos de páginas domésticas.
Seremos la toalla de las lágrimas
mariposas. Seremos el crujir
de risas, porque no nos entendieron.
¡Éramos diferentes¡
Llerena, 1971.

Mi raza regenerada hubiese sido en tu piedra, sería si tu
inmenso labio de amor, rodase a mi playa. Pocos saben si cuando me
levanto, arrojo el humor por la escalera o bebo alegría. Yo observo
el día y la noche semiapagados en plenilunio. “Se hubiesen querido”-
dijo el banco del parque, cuando hecho agua, fui a ti, jardín a bañarte.
-Nos hubiésemos querido- y aún puedo resbalar la frente y pintársela ba-
jo el sol: “Se aman”.
Para ti deseo una hoja de la catarata que te despierte, te haga daño-
en tu sangre- y te presente de pie, con el pecho transparente. Nadie
ignora tu presencia en mi propio viento. Yo fuese caballo o diamante;
tú fueses cueva o ninfa. Somos dos ignorancias hechas a golpes de
pasos; nos hemos saludado y te has-¿nos hemos? separado. Cayó agua en
las telas que nos han cubierto, tu mano fue a dar en mi cabello y yo
esperaba a que el cristal hirviese.
Toda mi fiebre, toda mi agua, hubiese sido en tus estanques. Después,
musicados en los corazones, hubimos sido continente. Stella, separado,
desgarrado de ti, te ofrezco el imperio -la soberana de parte de mi RAZA-.
Katefés, 7, agosto de 1973. En Calamonte.

CITA.
Un domingo de otoño. Esperanza en
el corazón sensible de las hojas
que cayeron en lucha por amor.
Y de nuevo ¿palabras meditadas
en el tiempo difunto?
O... ¿habremos cambiado en lo esencial
de ayer? Silencio es la respuesta. ¿Por
qué aguardar al invierno incierto para
decirnos algo nuevo?
Digámoslo hoy. Aunque mañana nos
pase. Pero hay que... –tu y yo- vivir el
presente como equívoco y disfrutar
de nuestra juventud tan polvorienta
como...
En ruta Llerena- Mérida, llegando a Villafranca de los Barros punto central de mi vida como trágica tragedia.

Mi fuente no me ofrece
agua que riegue
mis albahacas.
Mi fuente no sonríe,
está callada.
Se separa de día,
de noche me acompaña.
Mi fuente palidece
cuando bebo agua;
agua que nace toda
de un lugar seco
de tu alma.

Alguien tiene cabellos secos...
alguien tiene los labios negros...
desiertos...
ella el sueño lo tiene
despierto.
Lloverán amapolas desde lejos
pero estaré desnudo
y, antes, despierto.
Sólo me queda
el esqueleto
y amarte como un verso
blanco del tiempo.

Silencio a cuerpo,
no me despiertes;
es sol de medianoche.
Palabra a sangre,
no, no te asomes;
es luna de manzana.
Aquí tienes los huesos,
humedad y silencio;
aquí olvida la sangre,
oquedad y palabra.
Mas no sonrías,
la noche es virgen.
Silencio a sangre,
palabra a cuerpo.
No importa el llanto,
el agua ya no existe,
el agua será viento,
el viento fue un deseo.
Es sol de medianoche,
es luna de manzana.
Fue virgen
y juega;
fue azul
y ríe;
como la muerte
volveré desde siempre.
Como el río y la orilla,
como el agua y la sal,
oquedad en el barro
y en el alma, cristal.

Podría sustituir mi nombre
o su último capítulo
por la mañana
o el alba de tus ojos...
Podría
cambiar mi cuerpo
por el empuje
de tu sangre
o el vigor de tu espalda.
Podría
mudar mi vida
por uno solo
de tus cabellos...
Podría... yo podría...;
eternamente
podría
pretender que podría
ponerme
las alas
del tiempo
hasta que el hombre,
como los dioses,
también descanse.

Planté en mi corazón
la rosa
y las espinas de sus ramas
me abrieron
la piel
del alma.

Sí, dime amor,
dime cuál ha de ser el alfabeto
que rime a la deriva
del amor, de la vida:
¿Quizás el hombre
en tu imposible víspera
o la mirada
en solidario arcángel?
Sí, dime, amor,
dime con qué palabra
escribes tú la vida:
¿Es la sonrisa herida
o una flor sobre pétalos de espina?
Sí, dime amor,
¿es un beso de tronco rosa
o caricia de herida,
mañana?

Aún existes
sin querer explicarte.
Aún tendrás
algunas aguas
y varios cauces;
luego, la soledad.
La neurosis: un río,
el viento, respirar,
una moneda
irrepetible, entonces,
ahora,
en libertad
provisional.

Paisaje sin esquinas
ni música;
también enredaderas
con un pie hacia la duda,
sin manos al ocaso.
El pie, de óleo;
Picasso, un travestido
o Dalí una moneda de aluminio.
Ella no estaba,
es posible, quizás mañana.
Quizás mañana, al alba sonrosada,
el cigarro encendido grite : “!Fuego!”.
Contra él los elementos:
la arena, la paz, nadie
y el miedo.

Si la paz fuera posible
el silencio del polvo estéril
sería el hombre.
Te lo asegura el viento, la palabra;
lo escribe el tiempo.
Niña, ¿cómo te llamas?:
¿Fuego, agua, olor a tierra o no perdiste
la boca, la esperanza?
No, niña, amor; no, calla...
un niño, hijo del viento,
dibujará en tus pechos
su primera palabra:
el hombre es no imposible,
mirar y en su lugar
un vestido, piel sí estrellada.

Tú no tendrás el tiempo
que construyo en el mar
y aún no sé si cuánto
te llamas:
¿En diecisiete labios de mañana,
a quince esfuerzos rígidos,
sobre catorce vidas, pulsaciones?
Tendrás el tiempo
que no dices jamás
y aún yo no sé para cómo fue.
Y tendrás un lugar
en donde caminar
a lo ancho.
Y no tendrás un tiempo
inmenso
en donde no espaciarte
ante lo menos lejos.
Pero tu cuerpo
tiene el frío perfume de la noche.
(-Ya no prohíben mirar las amapolas).
Pero tu cuerpo
no es carne de tiempo, ni deseo.
(-Ya permiten mirar los árboles).
Y no sé qué es tu cuerpo
si fue amapola
o el camino erguido del silencio.

Y cuando al alba,
la caracola.
descienda en ti
por la armonía,
de pecho en alma,
el mar, distancia.
Y cuando el hombre
tierra y campana
¿dónde echarás la red
si el amor es un mar sin agua?

No sé si existo como sueño,
si hace frío algo dentro,
si es de día o de fuego,
si llueve, si regresas desde ayer.
No sé, apenas me llega el sueño.
¿Llama alguien a la puerta,
hay enfrente ventanas a la vida
o es un cerrojo sucio
o es una rosa pútrida?
No sé si hemos hablado del amor
o hemos corrido
por el bosque o la mano
o hemos solicitado
la vida antes de tiempo.
Mírame al rostro
y dime si conservo el esqueleto
o Dios, de nuevo, sueña la penúltima
de nuestras pesadillas.

-Amor, cuatro existencias hoy fonéticas
y mañana la vida,
girar hasta fundir los árboles,
perder todo el paisaje.
-Paloma, ven conmigo;
contigo, ven paloma.
-Pero ¿qué hora es?
-Son los cuerpos unánimes,
amantes sobrepuestos;
casi la voluntad de no crecer,
de plantarse raíces en los labios
y arrastrar la palabra tras los ojos.
-Por los surcos que
hemos de abrir,
por las besanas que
hemos de sembrar...
paloma, ven conmigo;
contigo, ven paloma
a adverbïar la paz...

No hay lenguaje de certezas
ni detrás del hombre habrá palabras.
Todos los sonidos
se exilaron
a su origen primitivo.
Porque te probaron
el nombre y te disfrazaron
con adjetivos;
porque te llamaron con el pie
y por la boca acudiste.
No en una duda
ni en el esqueleto,
a un abrazo
partiendo, negra a dentro.

-Tengo sueño
de tu pelo
el invierno
y me crezco
por silencios.
Iré al hueso
(amapolas
de tu frente,
las espinas
con tu vientre).
-Hoy presiento
lluvia y fuego
por el pecho
del tiempo.
A lo lejos
la palabra
como un silencio eterno.
No fui yo entonces
ni más tarde fui viento
ni luego espuma de mar.
En nuestro nombre
yo cabalgaba
tan lentamente
el nuevo abecedario
de una pequeña
eternimïedad...

PUBLICADAS LAS ACTAS DEL CONGRESO INTERNACIONAL EULALIA DE MÉRIDA Y SU FIGURA HISTÓRICA








El libro, Eulalia de Mérida y su figura histórica, editado por la Fundación El Monte y que recoge las ponencias del XVII Centenario del Martirio de Eulalia de Mérida fue publicado a finales del año pasado y presentado en la Basílica de santa Eulalia por sus responsables (de izqda. a derech. Don José Luís de la Barrera Antón, Conservador del M.N.A.R., Secretario del Congreso; D. José María Álvarez Martínez, Director del M.N.A.R, Director del evento y D. Antonio Bellido Almeida, párroco de la Basílica de Santa Eulalia de Mérida).

PONENCIAS:

SANTA EULALIA Y SU TIEMPO.

La Iglesia y la sociedad hispana en la época de santa Eulalia de Mérida,

Ramón Teja Casuso.

I Santi Patroni: i martiri come patroni civici nell´occidente romano,

Alba María Orselli.

Reliquias y tesoros eclesiásticos. De la Antigüedad a la Edad Media,

Luigi Canetti.

Literatura martirial cristiana,

Eustaquio Sánchez Salor.

El tópico de la laus urbis en el himno de Prudencio en honor de santa Eulalia,

César Chaparro Gómez.

EL CULTO A SANTA EULALIA A TRAVÉS DE LA HISTORIA.

La figura de Santa Eulalia de Mérida en su liturgia propia,

Teodoro Agustín López López.

Sermonario eulaliense,

Francisco Tejada Vizuete.

Sainte Eulalie dans la toponymie de la France.

Annette Brasseur.

Eulalia de Barcelona, atleta de Cristo: historia de una sentida y fundamentada devoción,

José María Martí Bonet.

El culto de santa Eulalia de Mérida en Oviedo,

Justo García Sánchez.

El culto y la devoción a Santa Eulalia de Mérida en Totana(Murcia),

Juan Cánovas Mulero.

El culto a santa Eulalia y su proyección en América,

José Luís de la Barrera Antón.

La villa romana dela Aldehuela y la ermita de Santa Olalla en Cáceres,

Enrique Cerrillo Martín de Cáceres.

MANIFESTACIONES ARTÍSTICAS EN TORNO AL CULTO A SANTA EULALIA.

La basílica de santa Eulalia a través de los tiempos,

Francisco Tejada Vizuete.

La iconografía de Santa Eulalia en la Antigüedad y en la Edad Media.

María Cruz Villalón.

Santa Eulalia de Mérida y los orígenes de las lenguas y literaturas europeas.

Antonio Mateos Martín de Rodrigo.

Hymnodia eulaliense,

Manuel Domínguez Merino.

La iconografía de los santos Serván y Germán.

Celia Porras.

MÉRIDA Y SANTA EULALIA.

En el XVII Centenario de su martirio. Notas de la devoción a Santa Eulalia en Mérida,

José María Álvarez Martínez.

Santa Eulalia de Mérida: de los divinoa lo profano (cosas del vino),

José Luís Mosquera Müller.

Fervor eulaliense de los los emeritenses,

Juan Fernández López.

Monumentos eulalienses de Mérida,

Walter Trillmich.

Espectáculos profanos en las fiestas de santa Eulalia durante los siglos XIX y XX,

José Caballero Rodríguez.

Historia de la Asociación para el Culto a la Mártir santa Eulalia,

Juan Antonio Morales-Pogonowski Martín.

Muchos son los valores de santa Eulalia de Mérida que muestran estas páginas: especialmente su importancia y su universalidad o su singularidad; desde Augusta Emerita, a través de los siglos, se fue enraizando su culto y consideración no sólo entre los ya amplios limes del Imperio Romano sino que se expandió por casi toda Europa y las Américas con las más diversas implicaciones.















domingo, enero 21, 2007

poemas de DE UN TIEMPO, DOS VIENTOS Y MEDIO ADVIENTO.



prólogo.

Un surtidor de sombras
en la temprana esquina
de un tiempo sin respaldo...
El niño juega
a introducir palabras
dentro del agua...
son tan livianas
que ni en el tiempo
naufragan.

primera capitulación: .............................Ocaso en Punta Umbría, Huelva,2005.

...dicen que el tiempo
al hombre
lo embriaga de
madurez y con buenos
recuerdos...

Y Dios como prefacio al tiempo,
el hombre como prólogo a la muerte,
la vida como epíteto para el
silencio y yo por hueso
en mi propio esqueleto de tïempo
(era mi voz
miedo a cualquier guijarro sin aristas,
el temor a cualquier
mancha de vida sobre la camisa).
Si me persigues
te florecerá el hielo
y el agua te hará un surco abierto al tiempo
(los hombres ni siquiera han muerto:
sufrieron la
enfermedad del tiempo: un agujero
de voces en silencio).
Y yo no fui quien puso
dudas al tiempo
ni quien aseguró que con las voces
se acallen los silencios
(quizás la eternidad sea el peor
consejo que da el tiempo).

Y ¿dónde la palabra y sus vocablos?
¿Qué palabra escribir?
Y garabatear ¿con cuáles pájaros?
El mundo y Dios
fotocopian al hombre en blanco y sueño;
que no te entrañen
sus desvaríos.
A imagen invertida
de la mano benigna de Dios fue
imaginado.
(TOTUS MUNDUS POSITUS EST IN MALIGNO).
!Silencio!, que no ha llovido el destino
ni ha nevado el recuerdo
(Alrededor del tiempo
yo no era, pero el tiempo fue
un árbol con manzanas huecas,
un árbol con manzanas frías,
un árbol...
el árbol de la seda y la impaciencia).

En el cielo de la noche
las estrellas lo describen
si fue sudor una lágrima,
un gris o ausente silencio,
quizás su fulgor numérico.
En el cielo de la noche
el agua dibuja el sueño,
la mentira como un árbol
y la flor como el invierno.
Pero el amor, el amor,
vivencia humana del fuego,
.osrevinu le odot avruc
Si es viento hacia él los deseos,
si aún suspiran los pájaros
alguien descubre el arcano
en su lenguaje olvidado.
Mientras, el hombre primero,
aprendiz de artista eterno,
en el blanco sintetiza
todas las leyes del tiempo:
Saber, poder, atreverse
y, sobre todo, callar.
Saber que el mundo es
un inmenso fractual
eterno de hermanos
separados por el tiempo.
Poder regresar a Dios
antes del séptimo día
y atreverse a coger la granada
con el sudor del alma.
Por último, ¡Silencio¡, callar
que el hombre sigue la obra de Dios
en un minúsculo tiempo.

En la espuma del agua
nadaban peces
ingrávidos y esféricos,
casi aritméticos.
En la burbuja
del tiempo
grita la fauna hostil
de mis recuerdos.
- Para la austeridad,
lenguaje oral...
- Para los sueños
el mar
de eucaristía
y arrobamiento,
- ¿Por qué no la laringe
como estulticia
o mímica imprecisa
del hombre
o estupor de los dioses?
Yo no tengo por índole
ni modelo
la veraz analítica
de la
ciencia más positiva.
Yo creo y al tiempo
el suelo como pétalo,
el soplo como freno,
la humedad como apresto
y el calor como absceso...
Según Thot, el escriba,
yo y mi medida
excedemos el peso
que nos dio el tiempo sólo por
un pétalo de sueño.

No miremos su voz
él era sólo el humo insolidario
del fuego en cautiverio, el esqueleto
que nunca ganaría un amor sólido
al párpado quebrado del tïempo.
Alimentaba
el futuro con trastos viejos:
la lavadora
del sentimiento
(que limpiaba las sábanas
del tiempo), el lavaplatos
del pensamiento
(que rompía las huellas del recuerdo),
la aspiradora
de los recuerdos
(que inspiraba los hechos de los cuentos).
Y con pocas monedas
(porque era agnóstico
del tiempo
con sus agujas
se inyectaba silencios) exigía
los juegos
más altaneros:
en vez de arenas,
walkirias en la playa
y en vez de agua
sumergirse en la Vía Láctea.

El día en que yo cumpla mil pecados
o diez mil impaciencias;
el día en que yo sueñe penitencias
o dolores ajados...

¿Quién pondrá nombre y letras a mis lados
veniales?, ¿Quién las ciencias
a mi ignorancia clara de sapiencias,
a mis pies deshuesados?

Quien tenga la fe entrégueme un cuchillo
de amor y suerte,
de fuego, de almohadas y de brillo

que entre mi corazón surge la muerte
como un tiempo amarillo,
como un amor agreste, recio y fuerte.


primer actor: dice que el amor es un momento arrebatado a la eternidad...

Yo no,
tampoco
el logos
no yo.

Tu sí
también
el bien
sin ti.

¿Quién eres?:
¿La suerte?,
¿el viento?

¿Los seres?,
¿La muerte?.
¡El tiempo¡


Allí pudo ocurrir
como un pájaro blanco
otra infancia cromática
en otro decorado
menos severo
y con más pájaros
en el alero.
Tan grandes, tan enormes
fueron sus culpas
que no cabían
ni de costado
en su raquítica
geografía.
Con los indios de plástico
jugaba a cementerios:
la vida era una tumba
o la caricia un féretro;
el amor una cruz nominativa
o el tiempo
un esqueleto
creciéndole
a cada juego
aún más cadavérico.
Él era
posiblemente todo un niño
o la vivencia
de una calleja estrecha y tétrica
-¿fue la “de los quemados[1]”?
con ningún pueblo dentro
pero con la mirada abalconada
hacia las afiladas
y asesinas agujas
del tiempo.
Quizá había “cambiado” por el último
TEBEO
una oración sin fe,
esperanza o maldad.
O quizá, en un descuido de alegría,
le habían sustraído
sus torres góticas
(por las que gateaba
hacia los ángeles),
sus escaleras
barrocas...
(por las que acariciaba
a las alondras)
o sus
esquilones románicos
(con los que pretendía
él tocar a arrebato
la palabra de Dios).
Pero él no tuvo manos,
aún puesto de rodillas,
al alcance de un beso
que no amargara a vida
o a “fanta” de naranja suicida.
No tuvo manos para abrillantar
los cristales quebrados de la escuela
ni tuvo manos para resolver
ecuaciones anónimas...
(Con aquellas fracciones
cada vez más idénticas
al tiempo
no tuvo tiempo
para buscar
dentro del tiempo
un islote desierto
del tiempo).
Tampoco tuvo tiempo
ni pulso en las mejillas
para reverenciar
un falso padrenuestro
en que el cielo
no es una isla del tiempo.
No le vi hacer veleros de papel
en ningún río impreso
(guardaba los recortes de su tiempo
en perseguir senderos).
No le vi que rompiese
a patadas del alma
ningún árbol, ningún gusano.
Era un niño tan tímido
que, al verme, abandonaba la tristeza
en el balcón central
de su conciencia
y añadía una nueva historia
a su trágico cuento:
El tiempo era un espejo
eterno...
[1] La “Calleja de los Quemados” de Llerena era el final del camino que seguían los condenados a la hoguera por la “Inquisición”.

EL HIJO DESCONOCIDO DE ZURBARÁN

Fue mi primera vez, la primera vez que descubrí un hecho con valor históriográfico y que aún permanece desconocido: el cuarto hijo de Francisco de Zurbarán y de María Páez, su primera mujer.
Wikipedia viene a recoger lo que ya dijeron María Luisa Caturla e, incluso, José Mª Lepe de la Cámara: que María, Juan e Isabel Paula fueron los hijos habidos por Francisco de Zurbarán e Isabel Páez.
El cielo no quiso darme la gracia del dibujo ni de la pintura más allá del garabateo y del emborronamiento -afortunadamente para el bachillerato me dio a mi madre asaz, también, buena pintora-; pero Zurbarán y yo tenemos algo en común: alguna vez nos llevaron a la Iglesia Parroquial de Santiago; yo para completar mi bautizo casero o las aguas de socorro y él para bautizar a su hijo:

Domingo 19 de julio de 1620, yo Juan Vizcaino, Teniente de Cura en la parroquial del Señor Santiago baptice un hijo de Franco. de Zurbaran y de Maria Paez. llamose Fco.fue su padrino don Lorenzo de Silva nacio el veintitrés de junio del dicho año. testigos fernando perez y mateo de piña, vecinos de esta villa, avisoseles la cognacion espiritual que contrajeron. firma Juan Vizcano, Rubricado.
Libro 4º de Bautismos, f. 226, Santiago de Llerena
,
por la transcripción: Aquilino Rivero Tejado, párroco.

N.B. Al descubrir este hijo, yo no sabía entonces si era desconocido, dada mi aún pésima caligrafía, le pedí a Don Aquilino que me transcribiese a letra inteligible mi pequeño descubrimiento; años después me serviría para fundamentar mi tendencia a la investigación “de arrastre”; María Luisa Caturla y Pepe Lepe sólo buscaron a Zurbarán en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Granada (historiográficamente a veces un pequeño desconocimiento como éste arruina la más sesuda investigación; de aquí que conviene mirarlo todo e intentar conocerlo todo)

sábado, enero 20, 2007

UN NUEVO MUNDO,poema de FRANCISCO MENA CANTERO.

A ORILLAS DEL MISTERIO-VILLANCICOS- DE ANTONIO BELLIDO ALMEIDA.

Tras el extraordinario prólogo de D. Antonio Montero, arzobispo emérito, pocas consideraciones más pudieran decirse del contenido del libro y de su autor; pero no quiero sino hacerle llegar que, según modestamento interpreto, es la primera vez que un poemario de villancicos, también entre cualquiera de ellos espigados de cualquier momento, se establece la simetría entre el parto de la Virgen María y el parto de cualquier mujer de cualquier tiempo: pues aún cuando en él también nace el hijo de Dios hay en este poemario no peines de plata fina sino niños y adultos que se ahogan; además sino frío amargo, sangre de parto, dolor insoportable sin ningún tipo de epidural, angustia y miedo… y soledad porque ni los suyos les conocían ya ni les podían albergar... es decir una descripción de realidades, ajena a tantos que sólo esnifan perfumes porque Dios y su Hijo no simbolizan ni representan a los más afortunados ni a los mejores - incluso el hijo de Dios como revolucionario frente a los revolucionarios hijos de los hombres no nació entre algodones como justificación de su proclividad revolucionaria-; al tiempo establece Bellido Almeida, también, la simetría dolorosa, lastimera, entre el parto de María y de las descolocadas actuales…Egipto fue la tierra de salvación pero en Egipto sólo hay refugio pero no hay gentes que te den las buenas tardes o la bienida.
Y es que, como no hace muchos días, le oí comentar a “una sudaca” que paseaba a una mujer mayor emeritense por la Calle de Santa Eulalia: “a mí nadie me habla”.
Y no creo que sea problema de lenguaje...
Pero Don Antonio, que es un cristocéntrico, es también eulalio, es decir, "bien hablado" - y consecuentemente un buen "escribidor"-, porque dice y escribe animado con la esperanza y el Espíritu impreso del “montañés”; pero lo hace con una particularidad divinamente humana: al contrario que Cristo, él sí sonríe, porque él pertenece a la generación de quienes se toman en serio a Cristo, al Cristo resucitado que, a pesar de la muerte, es esperanza y vida y, francamente, la mejor sonrisa.
En fin don Antonio viene a decirnos en sus desgarradores villancicos, en los que la pandereta es sustituida por el tambor fúnebre, que “si Dios no se hiciese como de hombre cómo el hombre habría de hacerse como de Dios”.
Y en esta convergencia no hay misterio sino un puente: Antonio Bellido Almeida en quien, a través de su mano, se ha emplumado, una vez más el Espíritu profético de Dios.
Gracias, querido amigo.
25 de diciembre de 2006, Día de la Natividad del Señor.

Y con la deseada aquiescencia del autor integro los penúltimos versos del último Villancico del libro, tan bello como dramático y humano en el que el poeta transcribe a Dios en los hombres con una sensibilidad inusual:

VILLANCICO DEL DESTIERRO.
"Toma el niño y a su madre y huye a Egipto, Herodes busca al niño para matarlo".Mt. 2, 13.
...
Dos años viven, mal viven,
"sin papeles", en la ausencia.
-"¿Dónde está tu Dios?, me dices.
En la piel de cada pena.
...

DE LA EXTREMA SENCILLEZ DE LA COMPLEJIDAD DEL LENGUAJE


(Determinación de la Regla o Algoritmo fractual o iterado subyacente en la extructura y en la formación de los elementos lingüísticos o reducción de la complejidad lingüística a un único algoritmo).
En el año 1999 la Real Academia de la Lengua hacía realidad la publicación en su Colección Nebrija y Bello de la Gramática Descriptiva de la Lengua Española dirigida por Ignacio Bosque y Violeta Demonte.
Tras conocer su extenso contenido decidí finalizar un viejo proyecto radicalmente opuesto: la búsqueda de una estructura común a todos los elementos lingüísticos así como la descripción de una única regla de construcción lingüística .
Para ello obvié las formulaciones aritméticas típicas de la Lingüística Matemática; mi trabajo versaba sobre las Formas o Geometría del Lenguaje
Evidentemente existía un contexto de descubrimiento...
Yo ya sabía que a través de la “Geometría Fractual”, una nueva disciplina científica, era posible crear un algoritmo simple que diese razón suficiente de cualquier elemento y proceso lingüísticos en cualquier lengua (por primera vez se aplicaba la Geometría Fractual al Lenguaje).
La Geometría Fractual utilizada como disciplina lingüística externa permite ir más allá de la Lingüística Matemática tradicional: ofrece la posibilidad de encontrar la misma estructura básica y la misma regla de construcción en el elemento lingüístico más simple o en el más complejo.
Consecuentemente a través de la Geometría Fractual es posible reducir las complejidades lingüísticas a un único algoritmo iterado o invariante y universal; y es que todos los elementos lingüísticos, con independencia de su escala o nivel idiomático, temporal, intelectual, de significación o de longitud, son estructural y procesualmente autosemejantes, sibisemejantes o autosimilares, es decir, simétricos o invariantes.
De aquí que cada elemento lingüístico de un nivel superior sea el resultado emergente de un Sistema de Transformaciones Afines que se realiza como Sistema Funcional Iterado y Adecuado a Fines a partir del Llanto en el Lenguaje Oral.
N.B. La página web, una auténtica obra de arte, fue diseñada y realizada por Francisco Cáceres Calderón.

poemas de ANTONIOLOGÍA, I.

.............................................................................. Caricatura de Juan Larrey Hoyuelos, Llerena 1971.
2. Mi mundo es el de las estrellas,
mi mundo no es monotonía,
mi mundo es la poesía
que mana de las cosas bellas.
Llerena 1969.

11 de enero de 1977:
ha nevado a frío intenso,
he vivido un poco nada.
Hay gente que habla, ríe;
hay gente que estoy solo.
Allí la mesa, aquí la silla
¿dónde el hombre,
dónde la vida?
Ha nevado a frío intenso
y he vivido un poco nada
y he mirado un espacio
y no he visto al hombre:
¿dónde lo esconden,
dónde lo guardan?
11 de enero de 1977:
Nerón mata a su madre,
Cleopatra ama a César,
Napoleón entra en Rusia,
Washington duerme.

Si la vida te mastica
es que existes levemente.
te vive y vives un hueso;
nada más que un guijarro.
No te quejes,
al menos, estás en movimiento
y tú no eres movimiento
sino un deseo; es decir, la nada.

Lloverá.
Sí.
Lloverá.
Y vendrá el fuego,
llegará la luz.
Y nacerá
alegre,
amante;
al fin, HOMBRE.
[1]

Si pregunto por la nieve
responde el viento de ayer ceniciento.
Mas no han de arder
de nuevo y de hielo.
Es tanto el cansancio
de los muertos
con olor a bocalma y labiopecho...
que el amor
no una canción,
un niño naciendo...
en Bar “LA MARINA”, Calamonte 15- octubre-79.

Dios te alivie, Extremadura;
llena eres de frías sombras,
la vejez está contigo.
Bendita entre las tierras,
bendito el vientre tuyo
engendrador de hombres tristes.
Santa tierra mía,
madre de los hombres que padecen hambre,
ruega por nosotros soñadores
y no nos dejes caer en
el cansancio, mas libéranos
del sueño. Amén.
publicada en la sección Poesía extremeña actual de ”HOY” el11-8-74.

Un muerto se está riendo
al ver tantos difuntos
llevando al cementerio
jazmines sin futuro.

“Tengo sed
de agua”
dijo el viejo desdentado...
- Se le ha caído la vida,
el paso y la chaqueta,
se le ha arrugado el inexistente pasaporte
(Parece que no quiere ser hombre).
“Yo no quiero morir”
dice el viejo desdentado...
En la pared duerme su soledad,
en el humo envuelve su frío.
No, este hombre no es normal,
este hombre no tiene pasaporte
sí una chaqueta y un “celtas” corto.
“No quiero comer,
prefiero la cama”,
dice el viejo desdentado.
Los ángeles duermen en seda,
los hombres beben cocacola,
unos viajan por necesidad;
yo viajo
ni pregunto
ni lo digo
porque aún no tengo pasaporte.
30 de diciembre de 1977. En la sala de espera de la Estación de RENFE de Valladolid cuando es la una y cinco de la noche.

Esta tarde de domingo estival
hay gente en la playa de al lado
bronceando las conciencias,
poniéndolas opacas para que el amor no las penetre.
Esta tarde, en alguna parte,
unos hombres merendarán un cadáver
y, quizás, mañana desayunen un cáncer.
Esta tarde van a ocurrir todos los hombres
y, como siempre, el hombre
será ajeno a este acontecer.
Después de ver lo que sucede todas las tardes
te dices que la vida es una experiencia ceniza.
Han impuesto cánceres para respirar,
tuberculosis para almorzar,
anginas de pecho en el refresco,
depresiones en el parque.
Todo lo han sembrado de enfermedades
y a Dios quisieron inyectarle el virus de la lepra

Hoy has de sonreír
porque las nubes
dejan caer la lluvia
y porque todavía quedan flores
en los jardines.

Podréis cortar todas las flores;
siempre habrá un hombre semilla.

Ofréceles una mano
y ve con ellos,
amigo y hermano.
Sus gritos no lo oyes
porque gritan bajo;
acércate a ellos;
quieren ser amados.
Danos la mano
y ven con nosotros,
amigo y hermano.
Somos otros niños, somos otros hombres,
lluvia de amor que aun no conoces.
Ofréceles una mano
y ve con ellos,
amigo y hermano.

Recitados:
Dale tu boca al que no habla,
tu pie al que no anda,
tu mano al que no agarra,
tu ser al necesitado,
al que no tiene prisa ni engaño,
al que todos amaremos hermano.
Proyéctate en un niño subnormal,
solidarízate contigo mismo,
con tu infancia y su alegría,
con tu vida y su esperanza.
Él es como tú,
como la piedra,
como el barro:
ángeles de amor,
sonrisas de canción.
Danos la mano
y ven con nosotros
amigo y hermano.
Ofréceles una mano
y ve con ellos,
amigo y hermano.
Sus gritos no lo oyes
porque gritan bajo;
acércate a ellos,
desean ser amados.

DE REGRESO.
Y en los campos sudor
lirios para los hombres
de regreso a la tierra.
Hágase sobre ellos la luz
de la naturaleza
y canten los pájaros cantos de agua
en los surcos del alma.
Vuelve, hombre, mano, pecho y sementera;
vuelve, hombre, regresa a ser tierra
y toma por esposa la semilla;
en su verde vientre amarillo
descúbrete posible, viento, humano.

RUEDO.
El toro se ha mirado yegua
sin cuernos;
con el hocico
el toro se mira hombre.
¡Eje, toro, eje¡
El toro y el camino verde,
el polvo tras el toro sucio.
¡Eje, toro; eje¡
Ríete toro;
en tu mirada
no clavan rejones de muerte.

Hace un momento,
la pausa y el júbilo
o un pez por tu rodilla...
Hace sólo un instinto
de luz desnuda
que ha sucedido
como una pluma
de vez y tiempo
tu cuerpo entero
sobre mi cuerpo
de cristal pasajero.
Yo estaba en ti
como el ala del pájaro
dentro del viento...
Podría ir más lejos
(que el alfabeto
que deletrea el tiempo)
pero sin horizontes
ni espejo cierto
en el que acechar
como roja columna
de fuego y tiempo
nuevamente mi cuerpo
para tu cuerpo entero.
Si ahora ha sido el sol
quizá mañana
también la luna
sea una estrella
de tu cuerpo, ya entero,
en mi cuerpo, ya cuerpo
de tiempo adentro,
de cristal transparente
para un sol contra
el tiempo.

Si el tiempo fuera
dentro tierra y
la tierra fuese
verbo ir de mañana
yo te conjugaría
en todos sus tiempos:
la frente,
el hado,
el hueco
y el por venir.
Y mar adentro
el fuego
contempla
en cada espejo
un verso reflejo:
el tiempo
siempre
presente
o pasado
u oscuro.

Si el mar fuera posible
entre tus venas
el silencio del polvo estéril
sería el hombre
jugando al amor con
canicas nuevas.
Te lo asegura el viento, la palabra;
lo escribe el tiempo.
Niña, ¿cómo te llamas?
¿Fuego, agua, olor a tierra o no perdiste
la boca, la esperanza?
¡No!, niña, amor, ¡no!, calla...
un niño, hijo del viento,
dibujará en tus pechos
su primera palabra:
el hombre es no imposible,
mirarlo y en su lugar
un vestido, piel sí estrellada.

Incluso yo te supe más allá
de toda palabra incolora.
Ojalá hubiera sido hombre común,
hombre de sed, también de esqueleto.
Entonces yo no hubiera habitado en
tus silencios quebrados
ni hubiera paseado en tu figura.
Pero olvidamos tantas cosas...
Olvidé que clavado el hierro,
hiere, marchita y quema;
olvidé que, encendiéndose
el fuego,
fuerza, desgarra y rasga.
Pero ante todo
olvidé que el amor
no siempre es primavera
y que, a veces, los pájaros sin nido,
de forma presurosa,
hacen cola a la puerta de la muerte.

Hoy te inauguro
ventana,
reloj,
silla, una carne
o esencia.
Hoy tú me estrenas
bolígrafo,
manzana,
amante endémico.
Hoy eres,
renaces,
te eterconviertes
y cierras:
el cabello enredado
a las amígdalas
del tiempo,
soplo de psique virgen
en perpetuo silencio.
Eres tú más
soy yo
estando en ti igualmente
a través de la vida.
No fui yo entonces
ni más tarde fui viento
ni luego espuma de mar.
En nuestro nombre
yo cabalgaba
tan lentamente
el nuevo abecedario
de una pequeña
eternimïedad...

[1] En 1978 este poema se convirtió en el epitafio de la tumba de mi padre.

LA MUERTE DE MI HERMANO



Villafranca de los Barros, Badajoz, 16 se septiembre de 1961.

Aquella noche noche, aquella noche terrible noche terrible...
Mi padre llegó a la estación para recoger a mi hermano que regresaba de Badajoz tras haber superado el primer ejercicio del examen de reválida de bachillerato elemental; extrañamente la puerta de la oficina de circulación estaba cerrada y con mucha gente dentro, incluidos varios guardia civiles; por ser ferroviario le abrieron a mi padre y le comunicaron que no se podía divulgar pero que había habido un accidente; entonces él dijo ¡pero si en ese tren viene mi hijo¡
El tren de Clementito, mi hermano, había sufrido un accidente... gritos desgarradores de mi madre cuando mi primo Pepe llegó desde la estación de Usagre y Bienvenida para comunicar su muerte; pero él no estaba muerto según me dijeron; él estaba herido… eternamente herido de muerte según deduje luego.
Por la mañana sólo recuerdo a una mujer abrazándome y llorando desconsoladamente; era la madrastra de Pepe, el otro compañero colegial de mi hermano víctima mortal junto con Estanislao y Rafael.
Inmediatamente, tal como era lógica y consecuente costumbre, fui apartado de mi casa y me llevaron a la de de mi vecina Carmen, esposa de Rafael Farrona.
Yo no sé si el mundo se me acabó entonces pero si yo era pequeño ante su grandeza y perversidad creo que aún me hice más pequeño pero más prudente...
Yo aún no sabía que existía la vida ni la muerte, incluso ni yo mismo; pero ella, la muerte, según me dijo una niña, era una caja de madera en la que dentro había salido mi hermano de nuestra casa…para no regresar (ni a los requerimientos del Ejército que lo declaró prófugo tres años después).
Aquel día, y a través del más doloroso contraste, supe que yo existía… y sólo tenía seis años recién cumplidos cuando comprobé que los hermanos muertos se llevaban todas las flores, también todas las plantas y además todos los tiestos y que todos se convertían en una corona de flores artificiales con tacto de pluma en la que su lema terminaba diciendo “…no te olvidan”.

jueves, enero 18, 2007

JOSÉ LUÍS DE LA BARRERA HA PUBLICADO UN NUEVO LIBRO PARA EMERITENSEAR

No puedo decir aquello de “silencio se rueda”; mejor cabe ahora que diga “a leer que se escriben buenas historias de Mérida”.
Era tradición consolidada, hasta hace poco tiempo, quejarse del abandono que sufría la Historia no romana de Mérida; y digo que era tradición porque su conocimiento, desde que se formó la UNED emeritense, se desarrolla con pujanza, dignidad y casi suficiencia, especialmente colmatada por José Antonio Ballesteros Díez, siguiendo la brecha abierta por José Álvarez y Sáenz de Buruaga quien introdujo “los papeles oficiales del día a día emeritense” en el Hacer de la Historia de Mérida.
Ahora, tras bosquejar someramente los precedentes más inmediatos, sólo voy a referenciar la última edición: MEMORIAS Y OLVIDOS EN LA HISTORIA DE MÉRIDA de José Luís de la Barrera Antón realizada con maquetación de Ceferino López y editada por Artes Gráficas Rejas -los hermanos Francisco y Juan Rejas que apenas si tienen seguidores en el gremio impresor-.
Esta preciosa y voluminosa obra integra una original, adecuada y rica imaginería -debida a la extraordinaria labor fotográfica de Manuel de la Barrera, padre del autor, y de Ceferino López-; sin embargo, como además la vocación del autor sea la Historia escrita con exquisito tratamiento de estilo, el texto alcanza la excelencia literaria; De la Barrera se expresa a través de una suficiencia historiográfica, suficientemente demostrada y aquilatada, también aquí mostrándose -y es especialista en ello-, como un conocedor no sólo de “las piedras” sino también de las almas y del almario histórico de los que se cobijaron entre ellas revelando detalles inimaginables y sorprendentes; por ello concluye una obra necesitada por unos pocos que la entrevíamos, necesaria para muchos que no la esperaban e imprescindible e imperdible para todos los que quieran conocer la Historia de Mérida; tanto para el maduro como el emeritense en ciernes, para el emeritense que vio o para el emeritense que no alcanzó a ver. Además, al fin, con la obra de De la Barrera Antón la Historia Contemporánea de Mérida queda libre de tabúes desde la más exquisita imparcialidad personal e historiográfica con su apresto crítico sobre la Segunda República, la Guerra Civil y la Postguerra en Mérida; pero también De la Barrera hace desaparecer otro tabú menor porque también confiere valor historiográfico a hechos emergentes y “efímeros” como el graffiti o su versión gamberra de la “pintada” salvaje.
Y es que él asume que el historiador tiene que actuar, las más de las veces, como antiprestidigitador y “sacar” la realidad de la mentira, del engaño, de la manipulación o del no menos infortunado “yo creía que…”.
Pero si en esta obra se deduce un autor que sigue la senda de los maestros clásicos en su parágrafo de los “Siete Pecados Capitales en Siete Personajes de la Historia de Mérida” se palpa que converge plenamente con ellos además creando personajes tan particulares como extraordinarios; y entre estos personajes y sus correspondientes “pecados” destaca “Gelmírez” a quien nombra, resume y recrimina como “príncipe de los envidiosos”-este obispo compostelano fue el que “desarzobispó” Mérida en la Edad Media para darle a Santiago de Compostela, en evidente latrocinio, la consideración de centro religioso más importante de Europa Occidental en sustitución de nuestra ciudad que lo había sido desde el siglo IV hasta la invasión musulmana -y con excepcionales méritos propios y reales-; también destaca su correcta interpretación del problema psicológico del abad Nancto en “La Lujuria” o “Las tribulaciones del anafrodita Nancto”, conspicuo emeritense de adopción, quien por sus orígenes eclesiásticos africanos más que por trastornos psicológicos, no podía caer en la indignidad del pecado…
Y todo su libro, aunque historia local, lo inscribe José Luís de la Barrera Antón en su momento y en sus circunstancias regionales, nacionales o internacionales mostrándonos una ciudad cosmopolita y abierta -¿es casualidad que su primer personaje emeritense sea “el negro Bartolomé”?.
Y es que Mérida, Augusta Emérita o Emerita para los romanos, forma parte preeminente del mundo pues fue concebida por el segundo personaje más importante de la época de su fundación como una pequeña “roma”- pero no por ello menos eterna y receptiva -.
José Luís de la Barrera Antón así lo sabe y así lo manifiesta.
Enhorabuena, querido amigo.

otros poemas de mi libro HACIA LOS NÚMEROS.



ARROJEMOS.
Arrojemos del día la luz. Hágase
la voluntad del rayo en la tormenta..
Que la noche descubra los gemidos
ocultos;
que la noche conjugue nuestros versos
prohibidos;
que la noche nos lanze hacia el ocaso
perdido.
Seamos la pasión inútil, la
tragedia absurda y mágica
de números y letras,
geometrías y
circunferencias.
Seamos
de nuevo la grotesca humanidad
en los labios de la desesperanza:
tú un hueco en el triángulo divino,
yo un cuadrado en las manos del futuro;
vosotros el espacio menor
de un rectángulo áureo...
(Y todos
el cero de la nada).

ANTES
Antes que todo el número
(el agua sueña en peces);
después, también el número
en todos
(el aire sueña en pájaros).
Desde el cuerpo del hombre
hasta la voz de Dios
el número es un árbol
como flor y medida.
(El hombre
sueña a hombros de gigantes
enanos).
Desde el gusano antiguo
a la estrella futura
el número es un árbol
como flor y medida.

X
Los dioses
al par
tuvieron
el diez
por su
figura
cabal
y múltiple,
semilla
y artífice,
completa,
perfecta.
Dos triángulos
virtuales,
poéticos,
unidos
al punto
de encuentro.
En ti
vistieron
de carne,
de sangre,
maldad
y tiempo.
Y en tu
divino
y airoso
esbozo
al tiempo
le han puesto
calzado
y aún
sombreros.

V
Impar,
mitad
del hombre
y Dios
completo;
el cinco
navega
al tiempo
del viento.
Todo era
el triángulo
perfecto,
inmóvil,
redondo,
esférico
y eterno.

I
La nada/ con pies/ gusano,
es parte /y pelo./ culebra,
hendida /La nada/ serpiente,
del todo./ no es nada;/ se arrastra.
Al cinco /no tiene/ En cada
cortadle/ valor/ materia,
en sus /ni crédito/ objeto,
dos trozos/ al ojo./substrato,
iguales/ La nada/ principio,
y haréis/es uno,/ esencia,
de nuevo,/ comienzo,/ molécula
idéntica/ principio/ y el átomo,
y auténtica/ modelo/ las partes
la nada./ abstracto/ y el todo:
Aquí, /de todo/ Galaxia
ahora/ el triángulo/ del cielo,
allá,/ perfecto. /columna
al alba/¡Albricias!/ del hombre,
mañana,/ Doblándose/ la tierra
una “i”/la nada/ y el sol,
sin límite/ se estira/ cinéticos.

L
Cincuenta,
coloquio
carnal
de dioses
resueltos
e impares
al par.
Tres dioses
abstractos
para una
familia
modélica,
ejemplo
de seres
contrarios,
análogos,
armónicos
y opuestos.
El padre
bondad
y el hijo
beldad
por el
espíritu
más sano
y cabal.

EN TODOS
En todos/ Los tres,/ la línea
los credos/ tres triángulos/ que fue
y oficios/ divinos,/ esquema
miméticos,/ benévolos/abstracto
armónicos,/ y bellos: /del gran
canónicos/ el ojo/ misterio.
y bellos/ genérico/ Desde antes
siempre hubo/ primero;/que el clérigo
como uno/ el pájaro/ avaro
y solo/ pretérito/, y ocioso
un trébol/ aéreo/ cubriese
bien hecho/ y el verso/ a Dios
de dioses/ dinámico/ con sus
numéricos,/ y austero./ misterios.
idénticos,/ Si quieres/ Si alguna
iguales,/ mirar/ vez hubo/
fractuales,/ a los/ secreto
análogos,/ tres dioses/ no vino
parejos,/ en uno/ de Dios
simétricos./ contempla/ el velo.


DEL COSMOS
Del cosmos pitagórico
llega al silencio;
como si el mundo fuera
la iteración
de un dios disfémico:
(los que están dentro
ríen porque llovizna un niño
o quizás porque nieva una paloma).
El átomo es posible
si como piedra, triángulo;
si como viento, número.
(Con arena de piedras
debes medir al hombre
y al tiempo;
que todos los
átomos son de arena
y la arena un destello
de tiempo).
Y en la figura
cincuenta
la trinidad numérica,
primera,
inquieta,
perfecta.
La muerte no es como ellos;
su número es el séptimo;
para la bestia queda el resto
y el último será el primero.
Quien tenga oídos
además tenga ciencia.
Jesús hablaba
al hombre con parábolas
y Dios al mundo
desde circunferencias
concéntricas.

TODO
Todo tuyo y ajeno al método,
la media noche negra en el sistema
o en mi camisa pálida y dinámica;
hasta la calle insólita
de mi esperanza abierta,
compleja,
desde cualquier hipótesis ilógica.
Todo tuyo sin códigos de barras
y estrellas
en una
constante universal
o en tu desequilibrio
teleológico.
Hágase en mí
tu voluntad fractual, casi invariante,
las manos iteradas,
los labios rojos,
asimétricos
al recobrarnos.
Todo tuyo,
la víspera
en espiral
del desarrollo
y los ojos, el sueño, el adeene.
Todo tuyo: la vida, el esqueleto
y el niño que predice las tendencias
del futuro con muestras del pasado.
Sí, seré todo tuyo, alba y crepúsculo, tierra a barro,
cristal a duda, ceniza
y, sobre todo,
humano.

YO
Yo, por mí mismo,
sólo dos letras:
la una veraz,
la otra incierta.
Tú, un número,
una suma de peces ingrávidos
y una resta de pájaros alados
con el tiempo
sin recodos, tornillos
o vueltas.
Él, un espacio
y una fracción
inexacta del alma.
Nosotros:
ni tú ni yo
ni los labios a medias.
Y en vosotros siempre ellos
... y Dios como agujero negro.


del poemario Hacia los números.

miércoles, enero 17, 2007

CALLE DE LA CRUZ DE LLERENA, MI CALLE




La calle de la Cruz en Llerena, mi única calle durante mis diecisiete años de llerenense praesente, era la segunda calle más larga de la ciudad, tras la Calle de Santiago que, era la principal y que unía, en línea quebrada, las Puertas de Reina y de Villagarcía; su excepcional largura estabaparticularmente determinada por el Portillo de Cedaceros y la Puerta de Montemolín puntos de la muralla urbana que se unían directamente a su través.
Siempre creí que su nombre se debía a la Cruz que, a mitad de la calle y como único monumento, se erguía en la esquina y era el centro de los rezos laicos del mes de mayo.
En realidad, según me lleva a deducir María del Pilar de la Peña Gómez, su Cruz distintiva se utilizó para “cristianizar” expresamente la “morería” medieval llerenense que se encontraba allí; de hecho ahora la calle transversal ha vuelto a denominarse “Morería y Herreros”(antes la desembocadura de esta calle en el portillo que daba al Arrabal de Tejeiro era conocida por la Travesía del Pozo).
Evidentemente mi calle no era sólo un conjunto de casas de las más variadas formas y tamaños en las que morábamos muchas y diversas familias; fundamentalmente mi calle era gentes, buenas gentes, muy entrañables buenas gentes como Vitoria, como Eulogio, como Julián o Angelita, como Penco o su hijo Perruzio -según mi padre que lo adoraba-, Juana la de Carabina, las Carmen…

SANTA EULALIA DE LA LINGÜÍSTICA Y DE LAS LITERATURAS.

Ella es la patrona de Mérida y de numerosas poblaciones de España, de Portugal, de Francia, de Italia, de Suiza o de las Américas y tras su muerte fue convirtida en uno de los personajes más singulares de la Historia de la Humanidad.
Sólo tenía doce años cuando murió mártir en el foro de Augusta Emerita y su conocimiento y virtudes se extendieron por todo el Imperio Romano; posteriormente, por toda la Europa y las Américas.
Ella es la primera plasmación real y literaria de la Amante del Cantar de los Cantares, ella dio comienzo a los Juegos Florales europeos, ella formó el arquetipo de la Amada de la Literatura Trovaderesca, ella también fue arquetipo de los héroes de la Canción de Gesta, ella inspiró el primer Texto Literario y Lingüístico conocido de las Lenguas Romances, ella estuvo como protagonista principal o relevante en los inicios de las Literaturas Francesa, Española e Italiana y además ella fue coprotagonista de los comienzos de la Literatura Europea o Germanoromance.
Y en las Hispanias su nombre latino romanceado dio origen a una de las primeras palabras de las lenguas portuguesa, gallega, leonesa, castellana o catalana…; a su vez en Francia, en Italia o en Suiza su nombre dio origen a numerosas variantes dialectales habiendo sido este nombre afectado no sólo por las lenguas romances también por las lenguas árabe e, incluso, en América por alguna lengua indígena americana (hasta hubo reyes vikingos que se bautizaron en su nombre).
En fin Santa Eulalia de Mérida forma parte de la exquisita literatura de mujeres vírgenes concatenadas no sólo por la excelencia de los autores que escribieron sobre ellas: en los últimos siglos: Virgilio y la Sibila de Cumas - su antecedente literario como guía celestial-, Dante y Beatriz- su imitadora como guía celestial-, Quinto Aurelio Prudencio Clemente y ella, el anónimo creador de la “Cantilène de Sainte Eulalie” y ella o Federico García Lorca y ella.

Y todo ello, asaz, por curiosa acomodación a la primera y más primaria significación de su nombre: “Eulalia” o “la bien hablada” que, en proporcionada correspondencia, ha sido la "mejor escrita".

En la ciudad de Mérida, 16 de enero de 2007.

martes, enero 16, 2007

poemas de HACIA LOS NÚMEROS.


De mi semana.

I.
Yo, que sufro de vértigos y miedos
a la cola del pan de las iglesias,
he bajado a la historia del pasado
por otra religión como escalera.

II
Nada es como creemos:
los pájaros azules no existían
ni existían los ángeles felices
y bellos.

III.
Para crear el mundo Dios apenas
tuvo tiempo
(para crear al hombre se copió al espejo).

IV.
Adán y Eva quisieron ser ociosos
como Yavé.
Pero el descanso siempre fue
monopolio de dioses:

V.
-Quisiera ser el triángulo -cada uno
pretende una quimera-



y deslizándome
sobre mi centro ser circunferencia:



VI.
Rodando sobre el diámetro pudiera
-querer es poder siempre que lo sepas-
hacer de mí una esfera:



VII.
Y, siendo esfera, acaso ¿no querría
crear una espiral, moviéndome
como la Tierra?

lunes, enero 15, 2007

PRESENTACIÓN:



El día 29 de agosto de 1955 a la caída de una muy calurosa tarde nacía el autor en la calle de la Cruz nº 10 de la ciudad de Llerena en la Baja Extremadura.
Haciendo menciones que no recuerdos de aquel momento he escrito:
-Nací
si nacer es
vivir al viento;
nací
si nacer es
perder el cosmos,
sus números
y el esqueleto;
nací
si nacer es
tener un nombre
silencio,
partida
de cementerio
y carne
de identidad
mañana putrefacta.

-Y Dios sobre mis labios purifica
mi arcilla humana bajo su palabra.
Nací abierto al dolor de aquel que labra
una sonrisa eterna que dulcifica.

Apenas he partido cuando cinco
voces me parten parte del espejo
en el que miro este mínimo bosquejo
que calienta otra piel con más ahínco.

Quisiera un reloj corto para el sueño
o un paso aún más corto para el leño
que recoja mis huesos o mis voces.

También quisiera raudos y veloces
los labios detenidos en las cosas
que inútilmente llevo por hermosas.
en Llerena 1970.

-Si he muerto no lo recuerdo, si estoy vivo no
lo presiento.
Y no me importa no haberlo ni tenerlo escrito
en el diario.
Ya que nací desnudo y solitario, a pie
no sé si podré.
No sé si podré calzar las sandalias humanas
petrificadas,
los viejos descalzos existenciales marchitos
o carcomidos.
No sé si podré
o volveré a morir
si aún no he muerto.
Pero que conste ante el pájaro y el viento:
si he muerto no lo recuerdo, si estoy vivo no
lo presiento.
Calamonte 9-octubre-1977.

-LLERENA, 29 DE AGOSTO DE 1955.

Tan aprisa llegué al mundo
que se me olvidó nacer.
Eran las nueve del sol
cuando salí a caminar
y mi camino era noche,
era vida silenciosa.
Amanecía de cerca
cuando me abrazó la muerte,
me tomó y seguí viviendo.

Sin embargo Mariángeles, María y Alicia me han dado tres buenas razones para pensar que el día 29 de agosto de 1955 no sólo nacía a la muerte:

Y todos mis sueños
han sido tú y ellas
y ellas y tú habéis sido
todos mis anhelos
Y es que me habéis dado
toda la tierra y todo el cielo,
toda la luz y toda la vida,
el pájaro y el árbol,
la mano y la camisa,
el trigo y la paz,
los deseos, la fuerza,
el tiempo y la mirada,
el corazón y el alma.
Yo soy todo lo vuestro:
amor, espejo,
ángel, pareo,
botijo de esperanzas frescas
y tren de juegos nuevos,
la resurección de Lázaro
y el milagro de la lámpara aún ardiendo.
En Mérida, 2006.